Dexametason-Darnytsia

Ucrania
Nombre comercial Dexametason-Darnytsia
Forma farmacéutica solución para inyección
Principio activo / Dosificación
dexametasona · 4 mg/ml
Tipo de receta con receta
Código ATC
Número de registro UA/0992/02/01
Dexametason-Darnytsia solución para inyección

INSTRUCCIONES para uso médico del medicamento DEXAMETASONA–DARNITSA (DEXAMETHASONE–DARNITSA)

Composición:

Principio activo: dexamethasone;

1 ml de solución contiene fosfato sódico de dexametasona 4 mg;

Excipientes: fosfato disódico dodecahidrato, dihidrogenofosfato potásico, glicerina, alcohol bencílico, edetato disódico (también conocido como EDTA), agua para inyección.

Forma farmacéutica. Solución inyectable.

Propiedades físico-químicas principales: líquido transparente e incoloro.

Grupo farmacoterapéutico. Corticosteroides para uso sistémico. Glucocorticoides. Dexametasona. Código ATC H02AB02.

Propiedades farmacológicas.

Farmacodinamia.

Dexametasona-Darnitsia es una hormona sintética de la corteza suprarrenal (corticosteroide) que ejerce una acción glucocorticoide. Tiene efectos antiinflamatorios e inmunosupresores, y también influye en el metabolismo energético, en el metabolismo de la glucosa y (mediante retroalimentación negativa) en la secreción del factor de activación del hipotálamo y de la hormona trófica de la adenohipófisis.

El mecanismo de acción de los glucocorticoides aún no se ha esclarecido completamente. Actualmente se dispone de suficientes datos sobre el mecanismo de acción de los glucocorticoides que confirman que actúan a nivel celular. En el citoplasma celular existen dos sistemas de receptores bien estudiados. Mediante la unión a los receptores de glucocorticoides, los glucocorticoides ejercen efectos antiinflamatorios e inmunosupresores y regulan el metabolismo de la glucosa; mientras que mediante la unión a los receptores de mineralocorticoides, regulan el metabolismo del sodio y del potasio, así como el equilibrio hídrico y electrolítico.

Los glucocorticoides son solubles en lípidos y penetran fácilmente en las células diana a través de la membrana celular. La unión de la hormona al receptor provoca un cambio en la conformación del receptor, lo que aumenta su afinidad por el ADN. El complejo hormona/receptor entra en el núcleo celular y se une al sitio regulador de la molécula de ADN, denominado también elemento de respuesta a glucocorticoides (GRE, por sus siglas en inglés). El receptor activado, unido al GRE o a genes específicos, regula la transcripción del ARNm, que puede aumentar o disminuir. El ARNm recién formado se transporta al ribosoma, donde se produce la síntesis de nuevas proteínas. Dependiendo de las células diana y de los procesos que ocurren en ellas, la síntesis de proteínas puede aumentar (por ejemplo, la formación de tirosina transaminasa en las células hepáticas) o disminuir (por ejemplo, la producción de IL-2 en los linfocitos). Dado que los receptores de glucocorticoides se encuentran en todos los tipos de tejidos, se puede considerar que los glucocorticoides actúan sobre la mayoría de las células del organismo.

Eficacia clínica y seguridad – COVID-19

Eficacia clínica

Estudio aleatorizado, controlado, abierto, de plataforma adaptativa e individualizado RECOVERY (Randomised Evaluation of Covid-19 Therapy)¹, iniciado por investigadores para evaluar los resultados de posibles tratamientos en pacientes hospitalizados con COVID-19.

El ensayo se realizó en 176 hospitales del Reino Unido. Se aleatorizaron 6425 pacientes para recibir dexametasona (2104 pacientes) o tratamiento habitual (4321 pacientes). El 89 % de los pacientes tenían infección por SARS-CoV-2 confirmada por laboratorio.

Al momento de la aleatorización, el 16 % de los pacientes recibían ventilación mecánica invasiva (VM) u oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), el 60 % recibían únicamente oxígeno (con o sin ventilación no invasiva) y el 24 % no recibían ninguno de estos tratamientos.

La edad media de los pacientes fue de 66,1 ± 15,7 años. El 36 % de los pacientes eran mujeres. El 24 % tenían antecedentes de diabetes, el 27 % de enfermedad cardíaca y el 21 % de enfermedades pulmonares crónicas.

Punto final primario

La mortalidad a los 28 días fue significativamente menor en el grupo de dexametasona que en el grupo de tratamiento habitual, con una mortalidad registrada de 482 de 2104 pacientes (22,9 %) frente a 1110 de 4321 pacientes (25,7 %), respectivamente (razón de tasas, 0,83; intervalo de confianza del 95 % (IC), 0,75−0,93; p < 0,001).

En el grupo de dexametasona, la frecuencia de resultados fatales fue menor que en el grupo de tratamiento habitual entre los pacientes que recibían ventilación mecánica invasiva (29,3 % frente a 41,4 %; razón de tasas, 0,64; IC del 95 %, 0,51−0,81) y entre aquellos que recibían oxígeno suplementario sin ventilación invasiva (23,3 % frente a 26,2 %; razón de tasas, 0,82; IC del 95 %, 0,72−0,94).

No se observó un efecto claro de la dexametasona en los pacientes que no recibieron ningún tipo de soporte respiratorio en el momento de la aleatorización (17,8 % frente a 14,0 %; razón de tasas, 1,19; IC del 95 %, 0,91−1,55).

Punto final secundario

En los pacientes del grupo de dexametasona, la duración de la hospitalización fue menor que en el grupo de tratamiento habitual (mediana: 12 días frente a 13 días) y la probabilidad de alta hospitalaria dentro de los 28 días fue mayor (razón de tasas, 1,10; IC del 95 %, 1,03−1,17).

De acuerdo con el punto final primario, el mayor efecto en cuanto a la reducción de la duración de la hospitalización a los 28 días se observó en los pacientes que recibían ventilación mecánica invasiva en el momento de la aleatorización (razón de tasas, 1,48; IC del 95 %, 1,16−1,90), seguido por los pacientes que recibían únicamente oxígeno (razón de tasas, 1,15; IC del 95 %, 1,06−1,24), sin efecto beneficioso en los pacientes que no recibían oxígeno (razón de tasas, 0,96; IC del 95 %, 0,85−1,08).

Resultado

Dexametasona

Tratamiento habitual

Coeficiente de frecuencia de riesgo*

(N = 2104)

(N = 4321)

(95 % IC)

Número/total de pacientes (%)

Punto final primario

482/2104 (22,9)

1110/4321 (25,7)

0,83 (0,75-0,93)

Mortalidad a los 28 días

Punto final secundario

Alta hospitalaria dentro de los 28 días

1413/2104 (67,2)

2745/4321 (63,5)

1,10 (1,03-1,17)

VM invasiva o resultado letal†:

456/1780 (25,6)

994/3638 (27,3)

0,92 (0,84-1,01)

  • VM invasiva

102/1780 (5,7)

285/3638 (7,8)

0,77 (0,62-0,95)

  • resultado letal

387/1780 (21,7)

827/3638 (22,7)

0,93 (0,84-1,03)

* La razón de tasas se ajustó por edad teniendo en cuenta la mortalidad a los 28 días y el alta hospitalaria. La razón de riesgos se ajustó por edad respecto al resultado de ventilación mecánica invasiva o muerte y sus componentes.

† De esta categoría se excluyen los pacientes que recibieron ventilación mecánica invasiva en el momento de la aleatorización.

Seguridad

Durante el estudio se registraron cuatro eventos adversos graves relacionados con el tratamiento en investigación: dos casos de hiperglucemia, un caso de psicosis inducida por esteroides y un caso de hemorragia del tracto gastrointestinal superior. Todos los casos se resolvieron.

Análisis de subgrupos

Efectos de la administración de dexametasona sobre la mortalidad a los 28 días, según la edad y el tipo de soporte respiratorio al momento de la aleatorización2

Dexametasona

Atención habitual

RR (95% IC)

Falta de oxígeno (x

2

= 0,70; p=0,40)

1

< 70

10/197 (5,1%)

18/462 (3,9%)

Gráfico con líneas horizontales, cuadrados, rombos y puntos marcados en el eje X de 0,5 a 2, con flechas hacia la derecha y hacia la izquierda

  1. 31 (0,60-2,83)

≥ 70 < 80

25/114 (21,9%)

35/224 (15,6%)

  1. 46 (0,88-2,45)

≥ 80

54/190 (28,4%)

92/348 (26,4%)

  1. 06 (0,76-1,49)

Subtotal

89/501 (17,8%)

145/1034 (14,0%)

  1. 19 (0,91-1,55)

Solo oxígeno (x

2

= 2,54; p=0,11)

1

< 70

53/675 (7,9%)

193/1473 (13,1%)

  1. 58 (0,43-0,78)

≥ 70 < 80

104/306 (34,0%)

178/531 (33,5%)

  1. 98 (0,77-1,25)

≥ 80

141/298 (47,3%)

311/600 (51,8%)

  1. 85 (0,70-1,04)

Subtotal

298/1279 (23,3%)

682/2604 (26,2%)

  1. 82 (0,72-0,94)

Ventilación mecánica (x

2

= 0,28; p=0,60)

1

< 70

66/269 (24,5%)

217/569 (38,1%)

  1. 61 (0,46-0,81)

≥ 70 < 80

26/49 (53,1%)

58/104 (55,8%)

  1. 85 (0,53-1,34)

≥ 80

3/6 (50,0%)

8/10 (80,0%)

  1. 39 (0,10-1,47)

Subtotal

95/324 (29,3%)

283/683 (41,4%)

  1. 64 (0,51-0,81)

Todos los participantes

482/2104 (22,9%)

1110/4321 (25,7%)

  1. 83 (0,75-0,93)

p < 0,001

Dexametasona

mejor

Atención habitual

mejor

Efectos de la administración de dexametasona sobre la mortalidad a los 28 días, según el método de soporte respiratorio al momento de la aleatorización y en presencia de cualquier enfermedad crónica3

Dexametasona

Cuidado habitual

RR (95 % IC)

Falta de oxígeno (x

2

= 0,08; p=0,78)

Gráfico con líneas horizontales, cuadrados y rombos, marcas en el eje X de 0,5 a 2, flecha hacia la izquierda cerca de 0,75 y una línea vertical que atraviesa el valor 1Gráfico con líneas horizontales, cuadrados y rombos, marcas en el eje X de 0,5 a 2, flecha hacia la izquierda cerca de 0,75, línea vertical que atraviesa el valor 1

1

Enfermedad previa

65/313 (20,8 %)

100/598 (16,7 %)

  1. 22 (0,89-1,66)

Sin enfermedad

previa

24/188 (12,8 %)

45/436 (10,3 %)

  1. 12 (0,68-1,83)

Subtotal

89/501 (17,8 %)

145/1034 (14,0 %)

  1. 19 (0,91-1,55)

Solo oxígeno (x

2

= 2,05; p=0,15

1

Enfermedad previa

221/702 (31,5 %)

481/1473 (32,7 %)

  1. 88 (0,75-1,03)

Sin enfermedad

previa

77/577 (13,3 %)

201/1131 (17,8 %)

  1. 70 (0,54-0,91)

Subtotal

298/1279 (23,3 %)

682/2604 (26,2 %)

  1. 82 (0,72-0,94)

Ventilación mecánica (x

2

= 1,52; p=0,22

1

Enfermedad previa

51/159 (32,1 %)

150/346 (43,4 %)

  1. 75 (0,54-1,02)

Sin enfermedad

previa

44/165 (26,7 %)

133/337 (39,5 %)

  1. 56 (0,40-0,78)

Subtotal

95/324 (29,3 %)

283/683 (41,4 %)

  1. 64 (0,51-0,81)

Todos los participantes

482/2104 (22,9 %)

1110/4321 (25,7 %)

  1. 83 (0,75-0,93 )

p < 0,001

Dexametasona

mejor

Cuidado habitual

mejor

1 www.recoverytrial.net

2, 3 (fuente: Horby P. et al., 2020; https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.06.22.20137273v1;

doi: https://doi.org/10.1101/2020.06.22.20137273).

Farmacocinética.

Absorción.

La dexametasona se absorbe rápidamente desde el lugar de la inyección. La concentración máxima en plasma se alcanza dentro de los primeros 5 minutos tras la administración intravenosa y dentro de la primera hora tras la administración intramuscular.

Tras la administración local en articulaciones o tejidos blandos (foco inflamatorio), la absorción es más lenta que en el caso de la administración por inyección.

Tras la administración intravenosa, el inicio de acción es inmediato; tras la administración intramuscular, a las 8 horas.

El medicamento pertenece a los glucocorticosteroides de acción prolongada. La duración del efecto es de 17 a 28 días tras la administración intramuscular y de 3 días a 3 semanas tras la administración local.

Distribución.

En el plasma sanguíneo, aproximadamente el 77 % de la dexametasona se une a proteínas plasmáticas, principalmente a la albúmina. Sólo una pequeña cantidad de dexametasona se une a otras proteínas. La dexametasona es liposoluble, por lo tanto penetra libremente en las células y en el espacio intersticial. En el sistema nervioso central (hipotálamo, hipófisis), se une y actúa a través de receptores de membrana. En los tejidos periféricos, se une y actúa mediante receptores citoplasmáticos.

Biotransformación.

El metabolismo de la dexametasona ocurre en el lugar de acción, es decir, dentro de la propia célula. La dexametasona se metaboliza principalmente en el hígado, aunque también puede hacerlo en los riñones y otros tejidos.

Eliminación.

El período biológico de semivida de eliminación de la dexametasona es de 24 a 72 horas. Aproximadamente el 80 % de la dexametasona administrada se elimina por los riñones en forma de glucurónido durante las primeras 24 horas.

Características clínicas.

Indicaciones.

La administración de dexametasona por vía intravenosa o intramuscular está indicada en situaciones de emergencia y cuando no es posible la administración oral.

Enfermedades del sistema endocrino:

  • Tratamiento sustitutivo en la insuficiencia suprarrenal primaria o secundaria (hipofisaria);
  • Insuficiencia suprarrenal aguda (la hidrocortisona o el cortisona son los medicamentos de elección; puede ser necesaria la administración concomitante de mineralocorticoides, especialmente al usar análogos sintéticos);
  • Situaciones preoperatorias, así como en casos de traumatismos graves o enfermedades en pacientes con insuficiencia suprarrenal confirmada o con reserva adrenocortical indeterminada;
  • Shock resistente al tratamiento convencional cuando existe o se sospecha insuficiencia suprarrenal;
  • Hiperplasia congénita de las glándulas suprarrenales;
  • Tiroiditis no purulenta y formas graves de tiroiditis por radiación.

Enfermedades reumatológicas (como terapia de apoyo durante el período en que el tratamiento de base no ha sido eficaz, es decir, en pacientes en quienes la acción analgésica y antiinflamatoria de los antiinflamatorios no esteroideos ha sido insuficiente):

  • Artritis reumatoide, incluyendo artritis reumatoide juvenil y manifestaciones extrarticulares de la artritis reumatoide (pulmón reumatoide, alteraciones cardíacas, oculares, vasculitis cutánea);
  • Sinovitis en osteoartritis; osteoartritis pos traumática; epicondilitis; tenosinovitis aguda inespecífica; artritis gotosa aguda; artritis psoriásica; espondilitis anquilosante; enfermedades sistémicas del tejido conjuntivo; vasculitis.

Enfermedades de la piel:

  • Pénfigo; eritema multiforme grave (síndrome de Stevens-Johnson); dermatitis exfoliativa; dermatitis herpetiforme bullosa; formas graves de eritema exudativo; eritema nodoso; formas graves de dermatitis seborreica; formas graves de psoriasis; urticaria refractaria al tratamiento convencional; micosis fungoide; dermatomiositis.

Enfermedades alérgicas (que no responden al tratamiento convencional):

  • Asma bronquial; dermatitis de contacto; dermatitis atópica; enfermedad del suero; rinitis alérgica crónica o estacional; alergia a medicamentos; urticaria tras transfusión sanguínea.

Enfermedades oculares:

  • Enfermedades inflamatorias oculares (corioideítis central aguda, neuritis óptica); enfermedades alérgicas (conjuntivitis, uveítis, escleritis, queratitis, iritis); enfermedades inmunes sistémicas (sarcoidosis, arteritis temporal); cambios proliferativos en la órbita ocular (oftalmopatía endocrina, pseudotumor); terapia inmunosupresora en el trasplante de córnea. La solución puede administrarse por vía sistémica o local (inyección subconjuntival, retrobulbar o parabulbar).

Enfermedades gastrointestinales:

  • Para superar el período crítico en: colitis ulcerosa (evolución grave), enfermedad de Crohn (evolución grave); hepatitis autoinmune crónica; rechazo tras el trasplante hepático.

Enfermedades respiratorias:

  • Sarcoidosis sintomática (tratamiento sintomático); bronquiolitis tóxica aguda; bronquitis crónica y asma (en brotes); tuberculosis pulmonar focal o diseminada (junto con terapia antituberculosa adecuada); beriliosis (inflamación granulomatosa); neumonitis por radiación o por aspiración.

Enfermedades hematológicas:

  • Anemia aplásica crónica adquirida o congénita; anemia hemolítica autoinmune;
  • Trombocitopenia secundaria en adultos; eritroblastopenia; leucemia linfoblástica aguda (terapia de inducción); púrpura trombocitopénica idiopática en adultos (solo administración intravenosa – la administración intramuscular está contraindicada).

Enfermedades renales:

  • Terapia inmunosupresora en el trasplante renal; estimulación del diuresis o reducción de la proteinuria en el síndrome nefrótico idiopático (sin uremia) y en alteraciones funcionales renales en el lupus eritematoso sistémico.

Neoplasias malignas:

  • Tratamiento paliativo de la leucemia y linfoma en adultos; leucemia aguda en niños; hipercalcemia asociada a neoplasias malignas.

Edema cerebral:

  • Edema cerebral secundario a tumores cerebrales primarios o metastásicos, craneotomía o traumatismos craneoencefálicos.

Shock:

  • Shock resistente al tratamiento clásico; shock en pacientes con insuficiencia de la corteza suprarrenal; shock anafiláctico (administración intravenosa tras la administración de adrenalina); profilaxis preoperatoria del shock en caso de sospecha o confirmación de insuficiencia de la corteza suprarrenal.

Enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19):

  • Tratamiento de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) en adultos y pacientes adolescentes (a partir de 12 años con peso corporal igual o superior a 40 kg) que requieran oxigenoterapia suplementaria.

Otras indicaciones:

  • Meningitis tuberculosa con bloqueo subaracnoideo (junto con terapia antituberculosa adecuada); triquinosis con síntomas neurológicos o miocarditis por triquinosis; quiste ganglionar del aponeurosis o tendón.

Indicaciones para la administración intraarticular o en tejidos blandos:

  • Artritis reumatoide (inflamación grave de una articulación aislada); espondilitis anquilosante (cuando las articulaciones inflamadas no responden al tratamiento convencional); artritis psoriásica (forma oligoarticular y tenosinovitis); monoartritis (tras la evacuación del líquido sinovial); osteoartritis articular (solo en caso de sinovitis y exudación); reumatismo extrarticular (epicondilitis, tenosinovitis, bursitis); artritis aguda y gotosa.

Administración local (inyección en el sitio afectado):

  • Lesiones queloides; lesiones hipertróficas, inflamatorias e infiltradas en liquen, psoriasis, granuloma anular, foliculitis esclerosante, lupus discoide y sarcoidosis cutánea; lupus eritematoso discoide; enfermedad de Urbach-Oppenheim; alopecia localizada.

Contraindicaciones.

  • Hipersensibilidad al principio activo o a cualquiera de los excipientes del medicamento.
  • Infecciones agudas virales, bacterianas o micóticas sistémicas (salvo que se aplique terapia adecuada).
  • Vacunación con vacuna viva.
  • Síndrome de Cushing.
  • La administración intramuscular está contraindicada en pacientes con trastornos graves de la coagulación.
  • En caso de uso local: bacteriemia, infecciones fúngicas sistémicas, infecciones en el sitio de aplicación, incluyendo artritis séptica por gonorrea o tuberculosis, y en pacientes con articulaciones inestables.

Interacciones con otros medicamentos y otros tipos de interacciones.

Al administrar este medicamento junto con otros fármacos, pueden producirse las siguientes interacciones:

Con medicamentos que inhiben la enzima CYP3A4 (por ejemplo, ketoconazol, antibióticos macrólidos) – aumento de la concentración plasmática de dexametasona; el ketoconazol puede inhibir la síntesis suprarrenal de glucocorticosteroides, por lo que, debido a la disminución de la concentración de dexametasona, puede desarrollarse insuficiencia suprarrenal;

Con aminoglutetimida, efedrina, inhibidores de la función de la corteza suprarrenal (por ejemplo, mitotano), carbamazepina, primidona, rifampicina, rifabutina, fenobarbital, fenitoína – disminución de la eficacia de la dexametasona; al administrar conjuntamente estos medicamentos, puede ser necesario aumentar la dosis de dexametasona;

Con azatioprina, antipsicóticos, otros glucocorticosteroides, carbutilurea – aumento del riesgo de desarrollar cataratas;

Con albendazol, heparina, diuréticos potásicos, ciclosporina – aumento de la eficacia de estos últimos; al administrar conjuntamente ciclosporina y glucocorticosteroides, puede producirse convulsiones;

Con anfotericina B, agonistas β2-adrenérgicos, medicamentos que provocan pérdida de potasio (por ejemplo, diuréticos) – aumento del riesgo de hipopotasemia, lo que puede provocar insuficiencia cardíaca; al administrar conjuntamente anfotericina B y glucocorticosteroides, también aumenta el riesgo de osteoporosis;

Con antihipertensivos, natriuréticos, prazicuante, hipoglucemiantes, salicilatos, somatotropina (en altas dosis) – disminución de la eficacia de estos últimos; al administrar dexametasona junto con salicilatos, debe reducirse la dosis de dexametasona con precaución, ya que puede aumentar la concentración plasmática de salicilatos e inducir intoxicación;

Con antihistamínicos, bloqueadores muscarínicos, nitratos, antidepresivos tricíclicos – riesgo de aumento de la presión intraocular; al administrar conjuntamente antidepresivos tricíclicos y glucocorticosteroides, también aumenta el riesgo de depresión;

Con antiacetilcolinesterásicos – aumento del riesgo de debilidad marcada en pacientes con miastenia gravis;

Con vitamina D – reducción del efecto de esta última sobre la absorción intestinal de calcio;

Con hormonas tiroideas – aumento del aclaramiento de glucocorticosteroides;

Con isoniacida, mexiletina – disminución de la concentración plasmática de estos últimos debido al aumento de su metabolismo;

Con inmunodepresores – aumento del riesgo de infecciones, linfoma u otros trastornos linfoproliferativos asociados al virus de Epstein-Barr;

Con inhibidores de la anhidrasa carbónica – aumento del riesgo de osteoporosis;

Con indometacina – potenciación de los efectos tóxicos de la dexametasona (debido al desplazamiento de su unión a la albúmina);

Con vacunas virales vivas y durante otros tipos de inmunización – aumento del riesgo de activación viral y desarrollo de infecciones;

Con anticoagulantes cumarínicos – alteración del efecto de estos últimos; al administrar conjuntamente ambos medicamentos, debe monitorearse el tiempo de protrombina;

Con miorrelajantes – potenciación de la intensidad y duración del bloqueo muscular debido a la hipopotasemia inducida por glucocorticosteroides;

Con antiinflamatorios no esteroideos, etanol – aumento del riesgo de hemorragia gastrointestinal y formación de úlceras;

Con paracetamol – aumento del riesgo de hepatotoxicidad por paracetamol debido a la inducción de enzimas hepáticos y formación de su metabolito tóxico;

Con medicamentos metabolizados por CYP3A4 (indinavir, eritromicina) – disminución de la concentración de estos últimos debido al aumento de su aclaramiento;

Con ritodrina – posible desarrollo de edema pulmonar; se han descrito casos fatales en parturientas por este efecto; la administración concomitante de ritodrina y dexametasona está contraindicada durante el parto;

Con glucósidos cardíacos – riesgo de arritmias en pacientes con hipopotasemia y potenciación de los efectos tóxicos de los glucocorticosteroides;

Con medicamentos hormonales esteroides (por ejemplo, andrógenos, anabólicos, estrógenos, anticonceptivos orales) – aparición de acné y hirsutismo; los estrógenos y anticonceptivos orales potencian los efectos terapéuticos y tóxicos de los glucocorticosteroides al reducir su aclaramiento;

Con talidomida – aumento del riesgo de desarrollar necrólisis epidérmica tóxica.

El ergocalciferol y la paratohormona previenen el desarrollo de osteopatía inducida por glucocorticosteroides.

Interacciones con ventajas terapéuticas: la administración conjunta de dexametasona con metoclopramida, difenhidramina, proclorperacina o antagonistas de los receptores 5-HT3 (receptores de serotonina o 5-hidroxitriptamina, tipo 3, como ondansetrón o granisetrón) es eficaz para prevenir las náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia con cisplatino, ciclofosfamida, metotrexato o fluorouracilo.

La interacción entre dexametasona y todos los medicamentos mencionados anteriormente puede alterar los resultados de la prueba de supresión con dexametasona. Esto debe tenerse en cuenta al evaluar los resultados de dicha prueba.

Los antiácidos reducen la absorción de dexametasona en el estómago. No se ha estudiado el efecto de la dexametasona cuando se administra junto con alimentos o alcohol, pero no se recomienda el consumo simultáneo de este medicamento con alimentos ricos en sodio.

El tabaquismo no afecta la farmacocinética de la dexametasona.

Características de aplicación.

Antes de iniciar y durante la terapia con glucocorticosteroides, es necesario realizar un análisis sanguíneo general, controlar el nivel de glucemia y el contenido de electrolitos en el plasma sanguíneo.

Durante el tratamiento con dexametasona (especialmente prolongado), se requiere supervisión por oftalmólogo, control de la presión arterial y del equilibrio hidroelectrolítico, en particular del nivel de potasio en el suero sanguíneo, así como del cuadro sanguíneo periférico y del nivel de glucemia.

Durante el tratamiento parenteral con corticosteroides, en casos aislados pueden presentarse reacciones de hipersensibilidad; por ello, antes de iniciar el tratamiento con dexametasona se deben tomar las medidas adecuadas, considerando la posibilidad de reacciones alérgicas (especialmente en pacientes con antecedentes de reacciones alérgicas a otros medicamentos).

Al interrumpir el medicamento tras un tratamiento prolongado, puede desarrollarse un síndrome de abstinencia (sin signos evidentes de insuficiencia suprarrenal), con síntomas como fiebre, rinitis, enrojecimiento de la conjuntiva, cefalea, mareo, somnolencia o irritabilidad, letargo, dolor muscular y articular, náuseas, vómitos, pérdida de peso, debilidad general y convulsiones. Por ello, la dosis de dexametasona debe reducirse gradualmente. La interrupción repentina del tratamiento puede provocar consecuencias letales.

Si el paciente se encuentra en un estado de estrés severo (por traumatismo, cirugía o enfermedad grave) durante o tras la interrupción del tratamiento con dexametasona, la dosis debe aumentarse o debe administrarse hidrocortisona o cortisona.

Los pacientes que han recibido dexametasona durante un período prolongado y que experimentan un estrés severo tras la interrupción del tratamiento deben reanudar su administración, ya que la insuficiencia suprarrenal inducida puede persistir durante varios meses tras finalizar el tratamiento.

El tratamiento con dexametasona o con glucocorticosteroides naturales puede enmascarar los síntomas de una infección ya existente o nueva, así como los síntomas de perforación intestinal. Durante el tratamiento, debe evitarse el contacto con personas enfermas de resfriado u otras infecciones.

La dexametasona puede provocar la exacerbación de una infección fúngica sistémica, amebiasis latente y tuberculosis pulmonar.

Los pacientes con tuberculosis pulmonar en forma activa deben recibir dexametasona (junto con medicamentos antituberculosos) solo en casos de tuberculosis pulmonar fulminante o diseminada. Los pacientes con forma inactiva de tuberculosis pulmonar que reciben dexametasona, o aquellos que responden positivamente a la prueba de tuberculina, deben recibir profilaxis química.

La vacunación con vacunas vivas está contraindicada durante el tratamiento con dexametasona. La vacunación con vacunas virales o bacterianas inactivadas no produce el desarrollo esperado de anticuerpos ni ofrece el efecto protector esperado. No debe administrarse dexametasona durante las 8 semanas previas a la vacunación, y su uso no debe iniciarse antes de 2 semanas tras la vacunación.

El medicamento debe administrarse con precaución a pacientes con infecciones, especialmente varicela y sarampión, ya que estas enfermedades pueden presentarse de forma más grave con el uso de dexametasona. Por ello, las personas que no han padecido estas enfermedades deben extremar las precauciones para evitar la infección. En caso de contacto con enfermos, debe consultarse inmediatamente al médico. Se recomienda tratamiento profiláctico con inmunoglobulina.

Los glucocorticosteroides deben administrarse con precaución en pacientes con queratitis por herpes simple, ya que su uso puede provocar la perforación de la córnea.

Se recomienda precaución y vigilancia médica en pacientes con osteoporosis, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, tuberculosis, glaucoma, insuficiencia hepática o renal, diabetes mellitus, gastritis, esofagitis, diverticulitis, úlcera péptica activa, anastomosis intestinal reciente, colitis y epilepsia, tirotoxicosis, obesidad (grados III-IV), litiasis nefrourológica, hiperlipidemia, poliomielitis (excepto en la forma de encefalitis bulbar), hipoalbúminemia y en pacientes con estados que conducen a su aparición, así como en pacientes con estados inmunodeficientes (incluyendo SIDA o infección por VIH), y linfadenitis tras la vacunación con BCG.

Los pacientes requieren especial atención durante las primeras semanas tras un infarto de miocardio, así como aquellos con tromboembolismo, miastenia grave severa, hipotiroidismo, psicosis o psiconeurosis, y pacientes de edad avanzada.

Durante el tratamiento con dexametasona puede observarse la exacerbación de la diabetes mellitus o la transición de la fase latente a manifestaciones clínicas.

El efecto de los glucocorticosteroides se intensifica en pacientes con cirrosis hepática o hipotiroidismo.

Los pacientes con alteraciones del equilibrio hidroelectrolítico deben tener precaución al tomar dexametasona, ya que dosis medias y altas de glucocorticosteroides pueden provocar retención de sal y líquidos, así como un aumento de la excreción de potasio. En tales casos, se recomienda limitar la ingesta de sal y administrar potasio suplementario. Todos los corticosteroides intensifican el proceso de eliminación del calcio, lo que puede alterar la secreción de mineralcorticoides. Por ello, puede ser necesario administrar sal y/o mineralcorticoides suplementarios.

La administración prolongada de glucocorticosteroides puede provocar el desarrollo de cataratas subcapsulares posteriores, glaucoma con daño del nervio óptico, y aumenta el riesgo de infecciones oculares virales o fúngicas secundarias.

Se recomienda precaución en pacientes que se están recuperando de una cirugía o fractura ósea, ya que la dexametasona puede retrasar la cicatrización de heridas y la formación de tejido óseo.

No se debe interrumpir el tratamiento con corticosteroides sistémicos en pacientes que ya los reciben por otras razones (por ejemplo, pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y que no requieren oxígeno suplementario.

Requiere especial atención el uso de glucocorticosteroides sistémicos en pacientes con trastornos afectivos graves, incluyendo psicosis depresiva, psicosis maníaco-depresiva, psicosis previa inducida por esteroides, incluso en aquellos con antecedentes de estos trastornos. Los pacientes y/o sus cuidadores deben ser advertidos sobre la posibilidad de efectos adversos graves a nivel psíquico. Los síntomas suelen manifestarse en los días o semanas siguientes al inicio del tratamiento. El riesgo de estos efectos adversos es mayor con dosis altas. La mayoría de las reacciones desaparecen tras reducir la dosis o suspender el medicamento, aunque en ocasiones se requiere tratamiento específico.

Debe vigilarse y detectarse oportunamente cualquier cambio en el estado mental, especialmente estado depresivo, pensamientos o intenciones suicidas. Los corticosteroides deben usarse con especial precaución en pacientes con trastornos afectivos previos, especialmente en aquellos con antecedentes de reacciones alérgicas a otros medicamentos, tanto personales como familiares. En caso de desarrollar tales síntomas, debe consultarse al médico. Asimismo, los trastornos psíquicos pueden presentarse tras la suspensión de glucocorticoides.

Los glucocorticosteroides pueden alterar los resultados de las pruebas cutáneas alérgicas.

Se han notificado casos de miocardiopatía hipertrófica tras la administración sistémica de corticosteroides en neonatos prematuros. En general, este fenómeno es reversible tras la interrupción del tratamiento. Se recomienda realizar una evaluación diagnóstica y monitoreo de la función y estructura cardíaca en neonatos prematuros que han recibido dexametasona por vía sistémica.

Los niños solo deben tratarse con dexametasona cuando exista una necesidad clara. Durante el tratamiento con dexametasona, es necesario un seguimiento cuidadoso del crecimiento y desarrollo infantil.

Existen datos que indican efectos adversos neurológicos a largo plazo tras el tratamiento temprano (< 96 horas) de neonatos prematuros con enfermedad pulmonar crónica, con dosis iniciales de 0,25 mg/kg dos veces al día.

La administración intraarticular del medicamento puede provocar reacciones adversas locales o sistémicas. La administración frecuente puede causar lesión del cartílago o necrosis ósea.

Antes de la inyección intraarticular de dexametasona, debe extraerse el líquido sinovial de la articulación y examinarse (para verificar la presencia de infección). No debe administrarse el medicamento a pacientes con articulaciones infectadas. Si se desarrolla una infección articular tras la inyección, debe iniciarse la terapia adecuada con antibióticos.

Las inyecciones intraarticulares frecuentes pueden dañar los tejidos articulares. Durante el tratamiento, los pacientes deben evitar esfuerzos excesivos sobre las articulaciones afectadas hasta la completa resolución del proceso inflamatorio, incluso si se observa mejoría sintomática.

Debe suspenderse el medicamento en pacientes en quienes, tras la administración intraarticular de glucocorticosteroides, aumente significativamente el dolor, acompañado de hinchazón, limitación adicional de la movilidad articular, fiebre y malestar general (síntomas que indican el desarrollo de artritis séptica). En caso de desarrollarse artritis séptica y confirmarse el diagnóstico de sepsis, debe administrarse terapia antibacteriana adecuada.

Crisis feocromocitómica

Se han notificado casos de crisis feocromocitómica, que pueden llevar a consecuencias letales, tras el tratamiento con corticosteroides sistémicos. Los corticosteroides deben administrarse a pacientes con sospecha o diagnóstico confirmado de feocromocitoma solo tras una evaluación adecuada de la relación beneficio-riesgo.

Sustancias auxiliares

Este medicamento contiene menos de 1 mmol (23 mg)/dosis de sodio, es decir, prácticamente libre de sodio.

Uso durante el embarazo o la lactancia

Período de embarazo

Los glucocorticosteroides atraviesan la placenta y alcanzan altas concentraciones en el feto. No puede descartarse un efecto perjudicial sobre el feto y el recién nacido. La dexametasona suprime el desarrollo intrauterino del niño. Según algunos datos, incluso las dosis farmacológicas de glucocorticosteroides aumentan el riesgo de insuficiencia placentaria, oligohidramnios, retraso en el desarrollo fetal o muerte intrauterina, aumento del número de leucocitos (neutrófilos) en el feto e insuficiencia suprarrenal. No existen datos sobre la acción teratogénica de la dexametasona. Los niños nacidos de madres que recibieron glucocorticosteroides durante el embarazo deben examinarse cuidadosamente para detectar insuficiencia suprarrenal.

Asimismo, algunos estudios han mostrado un mayor riesgo de hipoglucemia neonatal tras la administración prenatal breve de corticosteroides a mujeres con riesgo de parto prematuro tardío.

El medicamento debe usarse solo en casos de emergencia, cuando el beneficio esperado para la madre supere el riesgo potencial para el feto.

Se recomienda especial precaución en la preeclampsia. De acuerdo con las recomendaciones generales, durante el tratamiento en el embarazo con glucocorticosteroides debe usarse la dosis más baja eficaz para controlar la enfermedad de base.

A las mujeres que han recibido glucocorticosteroides durante el embarazo se recomienda administrar dosis adicionales durante el parto. En caso de parto prolongado o planificación de cesárea, se recomienda la administración intravenosa de 100 mg de hidrocortisona cada 8 horas.

Período de lactancia

El medicamento está contraindicado durante la lactancia (excepto en casos de emergencia).

Los glucocorticosteroides pasan a la leche materna. Si se administra dexametasona, especialmente en dosis superiores a las normas fisiológicas (aproximadamente 1 mg), no se recomienda la lactancia, ya que podría provocar retraso en el crecimiento del niño y disminución de la secreción de corticosteroides endógenos.

Capacidad para afectar la velocidad de reacción al conducir vehículos o manejar maquinaria

No existen datos, sin embargo, debe considerarse la posibilidad de reacciones adversas a nivel del sistema nervioso y órganos de la visión.

Vía de administración y dosis.

El medicamento debe administrarse a adultos y niños desde el nacimiento.

Se administra por vía intravenosa (en forma de inyección o infusión), intramuscular o local — mediante inyecciones intraarticulares o inyecciones en el lugar afectado en la piel o en el infiltrado de tejidos blandos. Como disolvente para la infusión intravenosa, se debe utilizar solución de cloruro de sodio al 0,9 % o solución de glucosa al 5 %.

Al administrar el medicamento a recién nacidos, especialmente prematuros, las soluciones destinadas a la administración intravenosa o para la posterior dilución del medicamento no deben contener conservantes.

Al mezclar el medicamento con el disolvente para infusión, se deben observar las normas de asepsia. La mezcla debe utilizarse dentro de las 24 horas, ya que las soluciones para infusión generalmente no contienen conservantes.

Los medicamentos para administración parenteral deben inspeccionarse visualmente antes de cada administración para detectar la presencia de partículas extrañas y cambios de color.

La dosis del medicamento debe determinarse individualmente, según la enfermedad específica del paciente, el período previsto de tratamiento, la tolerancia a los glucocorticosteroides y la respuesta del organismo.

Adultos.

El medicamento se administra por vía parenteral en casos de urgencia, cuando la terapia oral no es posible, y en los casos indicados en la sección «Indicaciones».

Administración intravenosa e intramuscular.

El medicamento se administra en una dosis inicial de 0,5 a 9 mg/día; si es necesario, la dosis puede aumentarse.

Las dosis iniciales de dexametasona deben mantenerse hasta la aparición de la respuesta clínica, tras lo cual la dosis debe reducirse gradualmente hasta la dosis clínicamente eficaz más baja. En caso de administrar dosis altas durante un período superior a varios días, la dosis debe reducirse progresivamente durante varios días siguientes o incluso durante un período más prolongado.

Administración local.

El medicamento generalmente se administra en dosis de 0,2–4 mg, específicamente:

  • articulaciones grandes (por ejemplo, rodillas): 2–4 mg;
  • articulaciones pequeñas (por ejemplo, interfalángicas, temporomandibulares): 0,8–1 mg;
  • bursa sinovial: 2–3 mg;
  • vainas tendinosas: 0,4–1 mg;
  • infiltración de tejidos blandos: 2–6 mg;
  • ganglios: 1–2 mg.

Una nueva inyección en la articulación puede realizarse tras 3–4 meses. La inyección puede administrarse hasta 3 o 4 veces en una misma articulación durante toda la vida. Una administración intraarticular más frecuente podría dañar el cartílago articular y provocar necrosis ósea. Se recomienda no realizar inyecciones intraarticulares en más de 2 articulaciones simultáneamente.

La dosis de dexametasona administrada en el lugar de la lesión equivale a la dosis intraarticular. Se recomienda no inyectar dexametasona en más de 2 sitios de lesión simultáneamente.

Las inyecciones intraarticulares de glucocorticosteroides pueden provocar reacciones sistémicas además de las reacciones locales.

Debe evitarse la administración intraarticular de glucocorticosteroides en articulaciones infectadas, así como en articulaciones inestables o deformadas.

Niños.

Terapia sustitutiva: el medicamento se administra en una dosis de 0,02 mg/kg de peso corporal (0,67 mg/m² de superficie corporal) por día, en 3 inyecciones, o de 0,008–0,01 mg/kg de peso corporal (0,2–0,3 mg/m² de superficie corporal).

Otras indicaciones: el medicamento se administra en una dosis de 0,02–0,1 mg/kg (0,8–5 mg/m² de superficie corporal) cada 12–24 horas.

Para el tratamiento de COVID-19

Adultos y niños (adolescentes de 12 años o más con un peso corporal de al menos 40 kg): 6 mg de dexametasona por vía intravenosa una vez al día durante un curso de hasta 10 días.

La duración del tratamiento se determina individualmente, según el estado clínico del paciente.

Pacientes de edad avanzada, con alteraciones de la función renal o hepática.

No es necesaria la ajuste de la dosis.

A continuación se indican, a modo de comparación, las dosis equivalentes de diferentes glucocorticosteroides en miligramos:

Dexametasona 0,75 mg

Prednisona 5 mg

Cortisona 25 mg

Metilprednisolona 4 mg

Hidrocortisona 20 mg

Triamcinolona 4 mg

Prednisolona 5 mg

Betametasona 0,75 mg

Niños.

El medicamento debe administrarse desde el período neonatal solo en caso de extrema necesidad. Durante el tratamiento con dexametasona, es necesario un control cuidadoso del crecimiento y desarrollo de niños y adolescentes.

Sobredosis.

Síntomas. Existen informes aislados sobre sobredosis aguda o consecuencias letales debidas a sobredosis aguda. La sobredosis (generalmente solo tras varias semanas de uso de dosis excesivas) se manifiesta mediante síntomas de agravamiento de los efectos adversos descritos, especialmente: sobre todo síndrome de Cushing, acné, equimosis, hirsutismo, náuseas, anorexia, úlcera péptica del tracto gastrointestinal, artralgia, miopatía, mialgia, disnea, mareo, pérdida de conciencia, fiebre, aumento de la presión arterial, hiperlipidemia, osteoporosis, hipotensión ortostática, desarrollo de infecciones, diabetes esteroidea, cara en forma de luna llena, disfunción sexual.

Tratamiento: terapia sintomática y de soporte. No existe antídoto específico. La hemodiálisis no es eficaz.

Reacciones adversas.

La frecuencia de aparición de reacciones adversas depende de la dosis y de la duración del tratamiento.

Reacciones adversas durante el tratamiento de corta duración.

Del aparato gastrointestinal: úlcera péptica, pancreatitis aguda.

Del sistema endocrino: supresión temporal de la función de las glándulas suprarrenales.

Del metabolismo y trastornos nutricionales: disminución de la tolerancia a los hidratos de carbono, aumento del apetito, aumento de peso corporal, hipertigliceridemia.

Del sistema psíquico: trastornos psíquicos.

Del sistema inmunitario: reacciones de hipersensibilidad.

Reacciones adversas durante el tratamiento prolongado.

De los órganos de la visión: catarata, glaucoma.

Del sistema endocrino: supresión prolongada de la función de las glándulas suprarrenales, retraso del crecimiento en niños, cierre prematuro de las zonas epifisarias de crecimiento.

Del metabolismo y trastornos nutricionales: obesidad.

Del sistema cardiovascular: hipertensión arterial, telangiectasias.

Del sistema inmunitario: disminución de la respuesta inmunitaria y mayor susceptibilidad a enfermedades infecciosas.

De la piel y del tejido subcutáneo: adelgazamiento de la piel.

Del sistema músculo-esquelético y del tejido conjuntivo: atrofia muscular, osteoporosis, fracturas de huesos largos, necrosis ósea aséptica.

Reacciones adversas que pueden presentarse en órganos y sistemas específicos durante el tratamiento con dexametasona.

De los órganos de la visión: aumento de la presión intraocular, glaucoma, catarata, exoftalmia, papiledema, adelgazamiento de la córnea o de la esclerótica, fibroplasia retrolental, empeoramiento de enfermedades oculares virales o fúngicas.

Del sistema respiratorio, órganos torácicos y mediastino: edema pulmonar.

Del aparato gastrointestinal: náuseas, vómitos, dispepsia, hipo, flatulencia, esofagitis, candidiasis esofágica, aumento o disminución del apetito; raramente – úlceras pépticas gástricas y duodenales, posibles perforaciones ulcerosas y hemorragia gastrointestinal (vómitos con sangre, melena), pancreatitis y perforación de la vesícula biliar y del intestino (especialmente en pacientes con inflamación intestinal crónica), atonía del tracto gastrointestinal.

Del hígado y de las vías biliaferas: aumento de los niveles de enzimas hepáticas, hepatomegalia.

Del sistema endocrino: supresión y atrofia de la función de las glándulas suprarrenales (disminución de la respuesta al estrés), supresión del sistema hipotálamo-hipofisario-suprarrenal, síndrome de Cushing, retraso del desarrollo sexual en niños, alteraciones en la secreción de hormonas sexuales (alteraciones del ciclo menstrual, amenorrea, hirsutismo, impotencia), hiperglucemia, diabetes mellitus "esteroidea", transformación de diabetes latente a forma clínicamente activa, disminución de la tolerancia a los hidratos de carbono, mayor necesidad de insulina o de medicamentos antidiabéticos orales en pacientes con diabetes mellitus.

Del metabolismo y trastornos nutricionales: aumento en la excreción de iones de calcio, hipocalcemia, aumento de peso corporal, balance negativo de nitrógeno (aumento del catabolismo proteico), retención de líquidos y iones de sodio (edemas periféricos), hipernatremia, aumento en la excreción de iones de potasio, síndrome hipocaliémico: hipocaliemia, alcalosis hipocaliémica, arritmias, mialgias o espasmos musculares, síndrome de lisis tumoral.

Del sistema nervioso: tras el tratamiento, puede presentarse edema de la papila del nervio óptico y aumento de la presión intracraneal (pseudotumor), empeoramiento de la epilepsia, mareos, pérdida de conciencia, convulsiones, cefalea, hiperquinesia, neuritis, neuropatía, parestesias; en niños, el medicamento puede causar parálisis cortical.

Del sistema psíquico: cambios en la personalidad y conducta, que a menudo se manifiestan como trastornos afectivos (irritabilidad, euforia, delirio, paranoia, nerviosismo, ansiedad, desorientación, depresión, labilidad del estado de ánimo, pensamientos suicidas), alteraciones del sueño, disfunción cognitiva (incluyendo confusión y amnesia), reacciones psicóticas (incluyendo manía, alucinaciones, psicosis y empeoramiento de la esquizofrenia).

Del sistema cardiovascular: bradicardia paroxística, paro cardíaco, arritmias cardíacas, episodio de angina de pecho, cardiomegalia, insuficiencia vascular, insuficiencia cardíaca congestiva, insuficiencia cardíaca crónica, embolia grasa, hipertensión arterial, miocardiopatía hipertrófica en recién nacidos prematuros; muy raramente – rotura del corazón en pacientes que recientemente han sufrido un infarto de miocardio; también puede presentarse extrasístole ventricular polimorfa, encefalopatía hipertensiva, taquicardia, tromboembolia, tromboflebitis, vasculitis.

De la sangre y del sistema linfático: casos de tromboembolia, tromboflebitis, disminución del número de monocitos y/o linfocitos, leucocitosis, eosinofilia (como con otros glucocorticoides), raramente – trombocitopenia y púrpura no trombocitopénica.

Del sistema inmunitario: reacciones de hipersensibilidad, incluyendo erupciones cutáneas, prurito, hiperemia, dermatitis alérgica, urticaria, angioedema (edema de Quincke), broncoespasmo, shock anafiláctico, inmunosupresión.

De la piel y del tejido subcutáneo: supresión de las funciones regenerativas y reparativas de la piel, retraso en la cicatrización de heridas, piel delgada y sensible, sequedad cutánea, atrofia de la piel, hiper- o hipopigmentación, alteración en la distribución del tejido subcutáneo, equimosis, absceso estéril, petequias, acné, estrías, telangiectasias, supresión de la respuesta a pruebas cutáneas y vacunaciones.

Del sistema músculo-esquelético y del tejido conjuntivo: debilidad muscular, atrofia muscular, miopatía esteroidea (la debilidad muscular provoca catabolismo muscular), osteoporosis (aumento de la excreción de calcio), fracturas de huesos largos o fracturas por compresión de la columna vertebral, osteonecrosis aséptica (más frecuentemente – necrosis aséptica de las cabezas de los huesos femoral y humeral), roturas de tendones (especialmente con el uso concomitante de ciertas quinolonas), retraso del crecimiento y del proceso de mineralización ósea en niños, cierre prematuro de las zonas epifisarias de crecimiento.

Trastornos generales y reacciones en el lugar de administración: reacciones de hipersensibilidad, incluyendo erupciones cutáneas, prurito, hiperemia y sensación de hormigueo en la piel, destrucción articular indolora que clínicamente recuerda a la artropatía neurológica (artropatía de Charcot).

Otros: debilidad inusual y fatiga excesiva, aumento del riesgo de aparición o empeoramiento de infecciones fúngicas, virales o bacterianas, desarrollo de infecciones oportunistas, supresión de procesos regenerativos y reparativos, edemas, sudoración excesiva, leucocituria, síndrome de abstinencia. El medicamento puede causar dependencia física.

Signos del síndrome de abstinencia de glucocorticosteroides.

En pacientes que han sido tratados con dexametasona durante un período prolongado, una reducción muy rápida de la dosis puede provocar el síndrome de abstinencia, con insuficiencia suprarrenal, hipotensión arterial e incluso un resultado letal. En algunos casos, los síntomas del síndrome de abstinencia pueden asemejarse a los signos de empeoramiento o recidiva de la enfermedad por la que el paciente estaba siendo tratado.

Período de validez. 2 años.

Condiciones de conservación.

Conservar en el envase original a una temperatura no superior a 15 °C. No congelar. Mantener fuera del alcance de los niños.

Incompatibilidades.

La administración concomitante de ritodrina y dexametasona está contraindicada, ya que puede provocar edema pulmonar. Se han notificado casos fatales en puerperio debido al desarrollo de esta condición.

Envase.

1 ml en ampolla; 5 ampollas en envase blíster; 2 envases blíster por caja; 5 o 10 ampollas en envase blíster; 1 envase blíster por caja.

Categoría de dispensación. Bajo receta médica.

Fabricante. Sociedad Anónima «Empresa farmacéutica «Darnitsa».

Dirección del fabricante y lugar de actividad.

Ucrania, 02093, Kiev, calle Borispilska, 13.