Dexametasona

Ucrania
Nombre comercial Dexametasona
Forma farmacéutica comprimidos
Principio activo / Dosificación
dexametasona · 0,5 mg
Tipo de receta con receta
Código ATC
Número de registro UA/5274/01/01
Dexametasona comprimidos

INSTRUCCIONES PARA USO MÉDICO DEL MEDICAMENTO Dexametasona (DEXAMETHASONE)

Composición:

Principio activo: dexamethasone;

1 tableta contiene dexamethasona 0,5 mg;

Excipientes: almidón de papa, estearato de calcio, lactosa monohidrato, croscarmelosa sódica.

Forma farmacéutica. Tabletas.

Propiedades físicas y químicas principales: tabletas de color blanco.

Grupo farmacoterapéutico. Corticosteroides para uso sistémico. Glucocorticoides. Código ATC H02AB02.

Propiedades farmacológicas.

Farmacodinámica.

La dexamentasona es un hormona semisintética de la corteza suprarrenal (corticosteroide) que ejerce acción glucocorticoide. Tiene efecto antiinflamatorio e inmunosupresor, y también influye en el metabolismo energético, en el metabolismo de la glucosa y (mediante retroalimentación negativa) en la secreción del factor de liberación de corticotropina del hipotálamo y de la hormona trófica de la adenohipófisis.

El mecanismo de acción de los glucocorticoides aún no se conoce completamente. Existen numerosos informes sobre el mecanismo de acción de los glucocorticoides que confirman que actúan a nivel celular. En el citoplasma celular existen dos sistemas bien definidos de receptores. Mediante la unión a los receptores de glucocorticoides, los corticoides ejercen efectos antiinflamatorios e inmunosupresores y regulan el metabolismo de la glucosa; mientras que, mediante la unión a los receptores de mineralocorticoides, regulan el metabolismo del sodio, potasio y el equilibrio hídrico-electrolítico.

Los glucocorticoides son solubles en lípidos y penetran fácilmente en las células diana a través de la membrana celular. La unión de la hormona al receptor cambia la conformación del receptor, lo que favorece el aumento de su afinidad por el ADN. El complejo hormona/receptor penetra en el núcleo celular y se une al centro regulador de la molécula de ADN, denominado también elemento de respuesta a glucocorticoides (GRE). El receptor activado, unido al GRE o a genes específicos, regula la transcripción del ARNm, que puede aumentar o disminuir. El ARNm recién formado se transporta al ribosoma, donde se produce la síntesis de nuevas proteínas. Dependiendo de las células diana y de los procesos que ocurren en ellas, la síntesis proteica puede aumentar (por ejemplo, la formación de tirosina transaminasa en las células hepáticas) o disminuir (por ejemplo, la formación de IL-2 en linfocitos). Dado que los receptores de glucocorticoides están presentes en todos los tipos de tejidos, se puede considerar que los glucocorticoides actúan sobre la mayoría de las células del organismo.

Efecto sobre el metabolismo energético y la homeostasis de la glucosa

La dexametasona, junto con la insulina, el glucagón y las catecolaminas, regula el almacenamiento y el consumo de energía. En el hígado aumenta la formación de glucosa a partir de piruvatos o aminoácidos, así como la formación de glucógeno. En los tejidos periféricos, especialmente en los músculos, disminuye el consumo de glucosa y la movilización de aminoácidos (de las proteínas), que son sustratos para la gluconeogénesis en el hígado. El efecto directo sobre el metabolismo de las grasas es la redistribución central del tejido adiposo y el aumento de la respuesta lipolítica a las catecolaminas.

Mediante receptores en los túbulos proximales renales, la dexametasona aumenta el flujo sanguíneo renal y la filtración glomerular, inhibe la formación y secreción de vasopresina, y mejora la capacidad de los riñones para eliminar ácidos del organismo.

Al aumentar el número de β-adrenorreceptores y su afinidad por las catecolaminas que transmiten el efecto inotrópico positivo, la dexametasona aumenta directamente la contractilidad del corazón y el tono vascular periférico.

Al administrarse en dosis altas, la dexametasona inhibe la producción fibroblástica de colágeno tipo I y tipo III y la formación de glucosaminoglucanos. Así, al inhibir la formación de colágeno extracelular y de matriz, se produce un retraso en la cicatrización de heridas. La administración prolongada de dosis altas provoca una progresiva resorción ósea por efecto indirecto y disminuye la osteogénesis por efecto directo (aumento de la secreción de hormona paratiroidea y disminución de la secreción de calcitonina), además de causar un balance negativo de calcio debido a la reducción de la absorción intestinal de calcio y al aumento de su excreción urinaria. Esto generalmente conduce a hipoparatiridismo secundario y fosfaturia.

Efecto sobre la hipófisis y el hipotálamo

La dexametasona tiene un efecto 30 veces más potente que el cortisol. Por lo tanto, es un inhibidor más potente del factor de liberación de corticotropina (CRF) y de la secreción de ACTH en comparación con el cortisol endógeno. Esto conduce a una disminución de la secreción de cortisol, y tras una supresión prolongada de la secreción de CRF y ACTH, a la atrofia de las glándulas suprarrenales. La insuficiencia de la corteza suprarrenal puede desarrollarse ya desde el día 5 al 7 de administración de dexametasona en dosis equivalentes a 20-30 mg de prednisona por día, o tras un tratamiento de 30 días con dosis bajas. Tras la suspensión de un tratamiento a corto plazo (hasta 5 días) con dosis altas, la función de la corteza suprarrenal debería recuperarse en una semana; tras un tratamiento prolongado, la normalización ocurre más tarde, generalmente hasta un año. En algunos pacientes puede desarrollarse una atrofia irreversible de las glándulas suprarrenales.

Acción antiinflamatoria e inmunodepresora de los glucocorticoides se basa en su influencia molecular y bioquímica. La acción antiinflamatoria molecular surge como resultado de la unión a los receptores de glucocorticoides y del cambio en la expresión de varios genes que regulan la formación de distintas moléculas mensajeras, proteínas y enzimas que participan en la reacción inflamatoria. La acción antiinflamatoria bioquímica de los glucocorticoides es el resultado de la inhibición de la formación y funcionamiento de mediadores humorales de la inflamación: prostaglandinas, tromboxanos, citocinas y leucotrienos. La dexametasona reduce la formación de leucotrienos al disminuir la liberación de ácido araquidónico de los fosfolípidos celulares, lo que se debe a la inhibición de la actividad de la fosfolipasa A2. Este efecto sobre las fosfolipasas no se debe a una acción directa, sino al aumento de la concentración de lipocortina (macrocortina), que es un inhibidor de la fosfolipasa A2. La dexametasona también inhibe la formación de prostaglandinas y tromboxanos al reducir la formación de ARNm específico, y por lo tanto, la cantidad de ciclooxigenasa producida. Además, la dexametasona reduce la producción del factor de activación plaquetaria (PAF) al aumentar la concentración de lipocortina. Otros efectos antiinflamatorios bioquímicos incluyen la reducción de la formación del factor de necrosis tumoral (TNF) y de la interleucina (IL-1).

Eficacia clínica y seguridad en el uso en COVID-19

Eficacia clínica

Se realizó un estudio aleatorizado, controlado, abierto, de plataforma adaptativa, RECOVERY (Evaluación aleatorizada de la terapia para el COVID-19)1, iniciado por investigadores para evaluar los resultados de posibles tratamientos en pacientes hospitalizados con COVID-19.

El ensayo se llevó a cabo en 176 hospitales del Reino Unido. Se aleatorizaron 6425 pacientes para recibir dexametasona (2104 pacientes) o tratamiento habitual (4321 pacientes). El 89 % de los pacientes tenían infección por SARS-CoV-2 confirmada por laboratorio.

Al momento de la aleatorización, el 16 % de los pacientes recibían ventilación mecánica invasiva o oxigenación por membrana extracorpórea, el 60 % recibían solo oxígeno (con ventilación no invasiva o sin ella), y el 24 % no recibían ninguno de estos tratamientos.

La edad media de los pacientes fue de 66,1 ± 15,7 años. El 36 % de los pacientes eran mujeres. El 24 % tenía antecedentes de diabetes, el 27 % enfermedad cardíaca y el 21 % enfermedades pulmonares crónicas.

Punto final primario

La mortalidad a los 28 días fue significativamente menor en el grupo de dexametasona que en el grupo de tratamiento habitual: 482 de 2104 pacientes (22,9 %) frente a 1110 de 4321 pacientes (25,7 %), respectivamente (razón de riesgos 0,83; intervalo de confianza (IC) del 95 %: 0,75-0,93; p < 0,001).

En el grupo de dexametasona, la frecuencia de resultados letales fue menor que en el grupo de tratamiento habitual entre los pacientes que recibían ventilación mecánica invasiva (29,3 % frente a 41,4 %; razón de riesgos 0,64; IC 95 %: 0,51-0,81) y entre aquellos que recibían oxígeno suplementario sin ventilación invasiva (23,3 % frente a 26,2 %; razón de riesgos 0,82; IC 95 %: 0,72-0,94).

No se observó un efecto claro de la dexametasona entre los pacientes que no recibieron ningún tipo de soporte respiratorio en el momento de la aleatorización (17,8 % frente a 14,0 %; razón de riesgos 1,19; IC 95 %: 0,91-1,55).

Punto final secundario

En los pacientes del grupo de dexametasona, la duración de la hospitalización fue menor que en el grupo de tratamiento habitual (mediana de 12 días frente a 13 días) y mayor la probabilidad de alta hospitalaria dentro de los 28 días (razón de riesgos 1,10; IC 95 %: 1,03-1,17).

De acuerdo con el punto final primario, el mayor efecto en cuanto a la reducción de la duración de la hospitalización hasta los 28 días se observó entre los pacientes que recibían ventilación mecánica invasiva en el momento de la aleatorización (razón de riesgos 1,48; IC 95 %: 1,16-1,90), un efecto algo menor en los pacientes que solo recibían oxígeno (razón de riesgos 1,15; IC 95 %: 1,06-1,24), y no se observó efecto favorable en los pacientes que no recibían oxígeno (razón de riesgos 0,96; IC 95 %: 0,85-1,08).

Resultado

Dexametasona

(N = 2104)

Tratamiento habitual

(N = 4321)

Coeficiente de frecuencia de riesgo*

(95 % IC)

Número / número total de pacientes (%)

Punto final primario

Mortalidad a los 28 días

482/2104 (22,9)

1110/4321 (25,7)

0,83 (0,75–0,93)

Punto final secundario

Alta hospitalaria dentro de los 28 días

1413/2104 (67,2)

2745/4321 (63,5)

1,10 (1,03–1,17)

VM invasiva o resultado letal†:

456/1780 (25,6)

994/3638 (27,3)

0,92 (0,84–1,01)

  • ventilación mecánica invasiva

102/1780 (5,7)

285/3638 (7,8)

0,77 (0,62–0,95)

  • resultado letal

387/1780 (21,7)

827/3638 (22,7)

0,93 (0,84–1,03)

* La razón de tasas se ajustó por edad teniendo en cuenta los resultados de mortalidad a los 28 días y del alta hospitalaria. La razón de riesgos se ajustó por edad respecto al resultado de ventilación mecánica invasiva o muerte, y sus componentes.

† Los pacientes que recibieron ventilación mecánica invasiva en el momento de la aleatorización se excluyeron de esta categoría.

Seguridad

Durante el estudio se registraron cuatro eventos adversos graves relacionados con el tratamiento en investigación: dos casos de hiperglucemia, un caso de psicosis inducida por esteroides y un caso de hemorragia del tracto gastrointestinal superior. En todos los casos, los eventos se resolvieron.

Análisis por subgrupos

Efectos de la administración de dexametasona sobre la mortalidad a los 28 días, según edad y tipo de soporte respiratorio al momento de la aleatorización2

Dexametasona

Atención habitual

RR (IC 95 %)

Falta de oxígeno (χ12 = 0,70; p = 0,40)

˂ 70

10/197 (5,1 %)

18/462 (3,9 %)

1,31 (0,60–2,83)

≥ 70 ˂ 80

25/114 (21,9 %)

35/224 (15,6 %)

1,46 (0,88–2,45)

≥ 80

54/190 (28,4 %)

92/348 (26,4 %)

1,06 (0,76–1,49)

Subtotal

89/501 (17,8 %)

145/1034 (14,0 %)

1,19 (0,911,55)

Solo oxígeno (χ12 = 2,54; p = 0,11)

˂ 70

53/675 (7,9 %)

193/1473 (13,1 %)

0,58 (0,43–0,78)

≥ 70 ˂ 80

104/306 (34,0 %)

178/531 (33,5 %)

0,98 (0,77–1,25)

≥ 80

141/298 (47,3 %)

311/600 (51,8 %)

0,85 (0,70–1,04)

Subtotal

298/1279 (23,3 %)

682/2604 (26,2 %)

0,82 (0,72–0,94)

Ventilación mecánica (χ12 = 0,28; p = 0,60)

˂ 70

66/269 (24,5 %)

217/569 (38,1 %)

0,61 (0,46–0,81)

≥ 70 ˂ 80

26/49 (53,1 %)

58/104 (55,8 %)

0,85 (0,53–1,34)

≥ 80

3/6 (50,0 %)

8/10 (80,0 %)

0,39 (0,10–1,47)

Subtotal

95/324 (29,3 %)

283/683 (41,4 %)

0,64 (0,51–0,81)

Todos los participantes

482/2104 (22,9 %)

1110/4321 (25,7 %)

0,83 (0,75–0,93 )

p ˂ 0,001

0,5 0,75 1 1,5 2

Mejor con dexametasona

Mejor con atención habitual

Efectos de la administración de dexametasona sobre la mortalidad a 28 días, según el método de soporte respiratorio y según la presencia de cualquier enfermedad crónica, obtenidos tras la aleatorización3

Dexametasona

Atención habitual

RR (IC 95 %)

Ausencia de oxígeno (χ12 = 0,08; p = 0,78)

Enfermedad previa

65/313 (20,8 %)

100/598 (16,7 %)

1,22 (0,89–1,66)

Sin enfermedad previa

24/188 (12,8 %)

45/436 (10,3 %)

1,12 (0,68–1,83)

Subtotal

89/501 (17,8 %)

145/1034 (14,0 %)

1,19 (0,91–1,55)

Solo oxígeno (χ12 = 2,05; p = 0,15)

Enfermedad previa

221/702 (31,5 %)

481/1473 (32,7 %)

0,88 (0,75–1,03)

Sin enfermedad previa

77/577 (13,3 %)

201/1131 (17,8 %)

0,70 (0,54–0,91)

Subtotal

298/1279 (23,3 %)

682/2604 (26,2 %)

0,82 (0,72–0,94)

Ventilación mecánica (χ12 = 1,52; p = 0,22)

Enfermedad previa

51/159 (32,1 %)

150/346 (43,4 %)

0,75 (0,54–1,02)

Sin enfermedad previa

44/165 (26,7 %)

133/337 (39,5 %)

0,56 (0,40–0,78)

Subtotal

95/324 (29,3 %)

283/683 (41,4 %)

0,64 (0,51–0,81)

Todos los participantes

482/2104 (22,9 %)

1110/4321 (25,7 %)

0,83 (0,75–0,93)

p < 0,001

0,5 0,75 1 1,5 2

Mejor con dexametasona

Mejor con atención habitual

1 www.recoverytrial.net

2, 3 (fuente: Horby P. et al., 2020; https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.06.22.20137273v1;

doi: https://doi.org/10.1101/2020.06.22.20137273).

Farmacocinética.

La dexametasona se absorbe rápidamente y casi por completo tras la administración oral. La biodisponibilidad de la dexametasona en comprimidos se aproxima al 80 % (en distintas fuentes se indica una biodisponibilidad entre el 53 % y el 112 %). La concentración máxima en plasma tras la administración oral se alcanza tras 1-2 horas; la duración del efecto tras una dosis única es de aproximadamente 2,75 días.

En el plasma, aproximadamente el 77 % de la dexametasona se une a proteínas plasmáticas, principalmente a la albúmina. Solo una pequeña cantidad de dexametasona se une a otras proteínas. La dexametasona es liposoluble, por lo tanto penetra libremente en las células y en el espacio intersticial. En el sistema nervioso central (hipotálamo, hipófisis), se une y actúa a través de receptores de membrana. En los tejidos periféricos, se une y actúa mediante receptores citoplasmáticos. Su degradación ocurre en el lugar de acción, es decir, dentro de la propia célula. La dexametasona se metaboliza principalmente en el hígado, aunque también posiblemente en los riñones y otros tejidos. Se excreta principalmente por la orina.

Características clínicas.

Indicaciones.

Alteraciones endocrinas:

  • Terapia sustitutiva de la insuficiencia suprarrenal primaria o secundaria (hipofisaria); enfermedad de Addison congénita (hiperplasia suprarrenal congénita); tiroiditis subaguda (de De Quervain) y formas graves de tiroiditis por radiación.

Enfermedades reumáticas:

  • Artritis reumatoide, incluyendo la artritis reumatoide juvenil y manifestaciones extrarticulars de la artritis reumatoide (pulmón reumatoide, alteraciones cardíacas y oculares, vasculitis cutánea), como terapia complementaria durante el período en que aún no ha hecho efecto la terapia básica y cuando el alivio del dolor y la acción antiinflamatoria de los AINE han sido insuficientes.

Enfermedades sistémicas del tejido conjuntivo, síndromes vasculíticos y amiloidosis (tratamiento de soporte y sintomático en ciertos casos durante la enfermedad de base):

  • Lupus eritematoso sistémico (tratamiento de pleuritis y afectación de órganos internos); síndrome de Sjögren (tratamiento de afectaciones pulmonares, renales y cerebrales); esclerosis sistémica (tratamiento de miositis, pericarditis y alveolitis); polimiositis, dermatomiositis;
  • Vasculitis sistémicas; amiloidosis (terapia sustitutiva en insuficiencia suprarrenal).

Enfermedades de la piel:

  • Pénfigo; dermatitis herpetiforme bullosa; dermatitis exfoliativa; eritema exudativo (formas graves); eritema nodoso; dermatitis seborreica (formas graves); psoriasis (formas graves); liquen; urticaria resistente al tratamiento convencional; micosis fungoide; esclerodermia; angioedema de Quincke.

Enfermedades alérgicas (resistentes al tratamiento convencional):

  • Asma, dermatitis de contacto, dermatitis atópica, enfermedad sérica, rinitis alérgica, alergia a medicamentos, urticaria tras transfusión sanguínea.

Enfermedades oculares:

  • Enfermedades inflamatorias oculares (corioiditis central aguda, neuritis óptica); enfermedades alérgicas (conjuntivitis, uveítis, esclerítis, queratitis, iritis); enfermedades inmunes sistémicas (sarcoidosis, arteritis de células gigantes); cambios proliferativos en la órbita (oftalmopatía endocrina, pseudotumor); oftalmía simpática; terapia inmunosupresora en el trasplante de córnea.

Enfermedades gastrointestinales:

  • Colitis ulcerosa (exacerbación grave), enfermedad de Crohn (exacerbación grave), hepatitis autoinmune crónica, reacción de rechazo tras trasplante hepático.

Enfermedades respiratorias:

  • Bronquiolitis tóxica aguda, bronquitis crónica;
  • Aspergilosis broncopulmonar alérgica; alveolitis alérgica extrínseca; alveolitis fibrosante idiopática; sarcoidosis; infiltración eosinofílica, tuberculosis pulmonar focal o diseminada (junto con terapia antituberculosa adecuada); pleuritis tuberculosa (junto con terapia antituberculosa adecuada); pleuritis en enfermedades sistémicas del tejido conectivo; vasculitis pulmonar; beriliosis (inflamación granulomatosa); bronquitis obliterante causada por intoxicación con gases tóxicos, neumonitis por radiación o aspiración.

Enfermedades hematológicas:

  • Anemia aplásica crónica adquirida o congénita; anemia hemolítica autoinmune; trombocitopenia secundaria en adultos; eritroblastopenia; leucemia linfoblástica aguda (terapia de inducción); síndrome mielodisplásico; linfoma T maligno angioinmunoblástico (en combinación con citostáticos); mieloma múltiple (en combinación con citostáticos); anemia grave tras mielofibrosis con metaplasia mieloide o linfoplasmocitoide inmunocitoma; histiocitosis sistémica (dependencia sistémica).

Enfermedades renales:

  • Glomerulonefritis primaria y secundaria (síndrome de Goodpasture); insuficiencia renal en enfermedades sistémicas del tejido conectivo (lupus eritematoso sistémico, síndrome de Sjögren); vasculitis sistémica (generalmente en combinación con ciclofosfamida); glomerulonefritis en poliarteritis nodosa; síndrome de Churg-Strauss; granulomatosis de Wegener; púrpura de Schönlein-Henoch; crioglobulinemia mixta; insuficiencia renal en arteritis de Takayasu; nefritis intersticial; terapia inmunosupresora en trasplante renal; inducción de diuresis y reducción de proteinuria en síndrome nefrótico idiopático (sin uremia) e insuficiencia renal en lupus eritematoso sistémico.

Enfermedades oncológicas:

  • Tratamiento paliativo de leucemia y linfoma en adultos, leucemia aguda en niños, hipercalcemia en enfermedades malignas.

Enfermedades neurológicas:

  • Edema cerebral secundario a tumor cerebral primario o metastásico, craneotomía y traumatismo craneoencefálico.

Enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19):

  • Tratamiento de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) en adultos y pacientes adolescentes (a partir de 12 años con peso corporal de al menos 40 kg) que requieran oxigenoterapia suplementaria.

Otras indicaciones:

  • Meningitis tuberculosa con bloqueo subaracnoideo (junto con terapia antituberculosa adecuada), triquinosis con síntomas neurológicos o triquinosis del miocardio; prueba diagnóstica de hiperfunción suprarrenal.

Contraindicaciones.

Hipersensibilidad al dexametasona o a cualquiera de los demás componentes del medicamento. Infecciones agudas virales, bacterianas o micóticas sistémicas (si no se aplica terapia adecuada), síndrome de Cushing, vacunación con vacuna viva, así como lactancia materna (excepto en casos de emergencia).

Interacción con otros medicamentos y otros tipos de interacciones.

La administración concomitante de dexametasona y antiinflamatorios no esteroideos aumenta el riesgo de hemorragia gastrointestinal y formación de úlceras.

La acción de la dexametasona se reduce con la administración simultánea de medicamentos que activan la enzima CYP 3A4 (fenitoína, fenobarbital, carbamazepina, primidona, rifabutina, rifampicina) o que aumentan la depuración metabólica de los glucocorticoides (efedrina y aminoglutetimida); en estos casos, la dosis de dexametasona debe aumentarse. La interacción entre dexametasona y todos los medicamentos mencionados anteriormente puede alterar los resultados de la prueba de supresión con dexametasona. Esto debe tenerse en cuenta al evaluar los resultados de la prueba.

La administración conjunta de dexametasona y medicamentos que inhiben la actividad de la enzima CYP 3A4, como el ketoconazol y los macrólidos, puede provocar un aumento de la concentración de dexametasona en suero. La dexametasona es un inductor moderado de CYP 3A4. La administración concomitante con medicamentos que se metabolizan mediante CYP 3A4, como indinavir y eritromicina, puede aumentar su depuración, provocando una disminución de las concentraciones séricas.

Mediante la inhibición de la actividad enzimática CYP 3A4, el ketoconazol puede aumentar la concentración de dexametasona en suero. Por otro lado, el ketoconazol puede suprimir la síntesis suprarrenal de glucocorticoides, por lo que, como consecuencia de la disminución de la concentración de dexametasona, puede desarrollarse insuficiencia suprarrenal.

La dexametasona disminuye el efecto terapéutico de los medicamentos antidiabéticos y antihipertensivos, del praziquantel y los natriuréticos (por lo tanto, la dosis de estos medicamentos debe aumentarse); aumenta la actividad de la heparina, albendazol y diuréticos potásicos (la dosis de estos medicamentos debe reducirse si es necesario).

La dexametasona puede alterar el efecto de los anticoagulantes cumarínicos, por lo que al administrar esta combinación de medicamentos se debe controlar con mayor frecuencia el tiempo de protrombina.

La administración concomitante de altas dosis de glucocorticoides y agonistas de los receptores β2-adrenérgicos aumenta el riesgo de hipocalemia. En pacientes con hipocalemia, los glucósidos cardíacos favorecen en mayor grado las arritmias y tienen mayor toxicidad.

La dexametasona disminuye el efecto terapéutico de los agentes anticolinesterásicos utilizados en miastenia gravis.

Los antiácidos reducen la absorción de dexametasona en el estómago. No se ha estudiado la acción de la dexametasona cuando se administra simultáneamente con alimentos y alcohol, aunque no se recomienda la ingesta simultánea de medicamentos y alimentos ricos en sodio. Fumar no afecta la farmacocinética de la dexametasona.

Los glucocorticoides aumentan la depuración renal de salicilatos, por lo que a veces es difícil alcanzar concentraciones terapéuticas de salicilatos en suero. Se debe tener precaución en pacientes en los que se reduce progresivamente la dosis de corticosteroides, ya que en estos casos puede observarse un aumento de la concentración de salicilatos en suero y toxicidad.

Si se administran simultáneamente anticonceptivos orales, el período de semivida de los glucocorticoides puede prolongarse, lo que intensifica su acción biológica y puede aumentar el riesgo de efectos adversos.

La administración concomitante de ritodrina y dexametasona está contraindicada durante el parto, ya que puede provocar un resultado letal para la madre debido al edema pulmonar. Se han reportado casos fatales por el desarrollo de esta condición en mujeres en trabajo de parto.

La administración concomitante de dexametasona y talidomida puede provocar necrólisis epidérmica tóxica.

Tipos de interacción con ventajas terapéuticas: la administración concomitante de dexametasona con metoclopramida, difenhidramina, proclorperazina o antagonistas de los receptores 5-HT3 (receptores de serotonina o 5-hidroxitriptamina, tipo 3, como ondansetrón o granisetrón) es eficaz para prevenir las náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia con cisplatino, ciclofosfamida, metotrexato y fluorouracilo.

Se espera que la administración concomitante con inhibidores de CYP3A, incluyendo medicamentos que contienen cobicitastat, aumente el riesgo de efectos adversos sistémicos. Debe evitarse esta combinación, a menos que los beneficios superen el riesgo de efectos adversos sistémicos de los corticosteroides. En ese caso, debe controlarse cuidadosamente al paciente por posibles efectos sistémicos de los corticosteroides.

Características de uso.

Pueden presentarse reacciones psiquiátricas graves con la administración sistémica de corticosteroides. Habitualmente, los síntomas aparecen a los pocos días o semanas tras el inicio del tratamiento. El riesgo de desarrollar estos síntomas aumenta con el uso de dosis altas. La mayoría de las reacciones desaparecen al reducir la dosis o al suspender el medicamento. Es necesario observar y detectar oportunamente alteraciones del estado mental, especialmente estado de ánimo depresivo, pensamientos o intenciones suicidas. Los corticosteroides deben administrarse con especial precaución a pacientes con trastornos afectivos en su historial, especialmente a aquellos con antecedentes personales de alergia a cualquier otro medicamento, así como con antecedentes familiares cercanos de alergia. La aparición de efectos adversos puede evitarse mediante el uso de las dosis mínimas eficaces durante el período más corto posible o administrando la dosis diaria necesaria una sola vez por la mañana.

En pacientes que han sido tratados durante largo tiempo con dexametasona, al interrumpir el tratamiento puede presentarse un síndrome de abstinencia (sin signos evidentes de insuficiencia suprarrenal) con síntomas como fiebre, rinitis, enrojecimiento de la conjuntiva, cefalea, mareo, somnolencia o irritabilidad, dolor muscular y articular, vómitos, pérdida de peso, debilidad generalizada y, con frecuencia, convulsiones. Por ello, la dosis de dexametasona debe reducirse gradualmente. La suspensión repentina del tratamiento puede tener consecuencias letales.

Si un paciente se encuentra en situación de estrés severo (por traumatismo, cirugía o enfermedad grave) durante el tratamiento, la dosis de dexametasona debe aumentarse; si esto ocurre durante la interrupción del tratamiento, debe administrarse hidrocortisona o cortisona.

A los pacientes que han recibido tratamiento prolongado con dexametasona y que experimenten un estrés severo tras la finalización del tratamiento, debe reanudárseles el uso de dexametasona, ya que la insuficiencia suprarrenal inducida por este fármaco puede persistir durante varios meses tras la suspensión del tratamiento.

El tratamiento con dexametasona o con glucocorticoides naturales puede enmascarar los síntomas de una infección ya existente o nueva, así como los síntomas de perforación intestinal. La dexametasona puede agravar una infección micótica sistémica, la amebiasis latente y la tuberculosis pulmonar.

Los pacientes con tuberculosis pulmonar en forma activa deben recibir dexametasona (junto con medicamentos antituberculosos) solo en casos de tuberculosis pulmonar fulminante o grave y diseminada. Los pacientes con tuberculosis pulmonar inactiva que reciben dexametasona, o aquellos que responden positivamente a la prueba de tuberculina, deben recibir profilaxis química.

Se recomienda precaución y vigilancia médica en pacientes con osteoporosis, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, tuberculosis, glaucoma, insuficiencia hepática o renal, diabetes, úlcera péptica activa, anastomosis intestinal reciente, colitis ulcerosa y epilepsia. Requieren especial atención los pacientes durante las primeras semanas tras un infarto de miocardio, pacientes con tromboembolismo, miastenia grave, glaucoma, hipotiroidismo, psicosis o psiconeurosis, así como pacientes de edad avanzada.

Durante el tratamiento puede presentarse empeoramiento de la diabetes o la transición de la fase latente a la manifestación clínica de la diabetes.

Durante el tratamiento prolongado, debe controlarse el nivel de potasio en el suero sanguíneo.

La vacunación con vacunas vivas está contraindicada durante el tratamiento con dexametasona. La vacunación con vacunas virales o bacterianas inactivadas no produce la síntesis esperada de anticuerpos ni el efecto protector deseado. Habitualmente, no debe administrarse dexametasona durante las 8 semanas previas a la vacunación, ni comenzar su uso antes de 2 semanas después de la vacunación.

A los pacientes que han sido tratados durante largo tiempo con dosis altas de dexametasona y que nunca han padecido sarampión, se les debe aconsejar evitar el contacto con personas infectadas; en caso de exposición accidental, se recomienda tratamiento profiláctico con inmunoglobulina.

Se recomienda precaución en pacientes que se están recuperando de una cirugía o fractura ósea, ya que la dexametasona puede retrasar la cicatrización de heridas y la formación de tejido óseo.

No deben suspenderse los corticosteroides sistémicos en pacientes que ya están recibiendo (por vía oral) corticosteroides por otras razones (por ejemplo, pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y que no requieren oxígeno suplementario.

El efecto de los glucocorticoides se intensifica en pacientes con cirrosis hepática o hipotiroidismo.

Los corticosteroides pueden alterar los resultados de las pruebas cutáneas de alergia.

Durante estudios poscomercialización, se ha observado el síndrome de lisis tumoral (SLT) en pacientes con neoplasias hematológicas malignas tras la administración de dexametasona sola o en combinación con otros agentes quimioterapéuticos. Es necesario vigilar cuidadosamente a los pacientes con alto riesgo de desarrollar SLT, como aquellos con alta tasa de proliferación tumoral, gran masa tumoral y alta sensibilidad a agentes citotóxicos, y aplicar las medidas preventivas adecuadas.

El tratamiento sistémico y local con glucocorticoides puede provocar alteraciones visuales. En caso de aparición de visión borrosa u otro trastorno visual, debe derivarse al paciente para una evaluación oftalmológica con el fin de determinar la causa. Esto puede deberse a cataratas, glaucoma o una enfermedad rara como la corioretinopatía, sobre la cual se han recibido notificaciones durante el uso sistémico y local de corticosteroides.

Se han notificado casos de crisis feocromocitómica, que pueden tener consecuencias letales, tras el tratamiento con corticosteroides para uso sistémico. En pacientes con sospecha o diagnóstico de feocromocitoma, los corticosteroides solo deben administrarse tras una evaluación adecuada de la relación beneficio-riesgo.

El medicamento contiene lactosa. Si el paciente tiene intolerancia a ciertos azúcares, debe consultar con su médico antes de tomar este medicamento.

Uso durante el embarazo o la lactancia.

No puede descartarse un efecto perjudicial sobre el feto y el recién nacido. El medicamento suprime el desarrollo intrauterino del niño. La dexametasona puede administrarse a mujeres embarazadas solo en casos aislados de emergencia, cuando el beneficio esperado para la madre supere el riesgo potencial para el feto. Se recomienda especial precaución en caso de preeclampsia. De acuerdo con las recomendaciones generales sobre el tratamiento con glucocorticoides durante el embarazo, debe administrarse la dosis más baja eficaz para controlar la enfermedad de base. A los niños nacidos de madres que recibieron glucocorticoides durante el embarazo, debe examinárselos cuidadosamente en busca de insuficiencia suprarrenal.

Los glucocorticoides atraviesan la placenta y alcanzan altas concentraciones en el feto. La dexametasona se metaboliza menos activamente en la placenta que, por ejemplo, la prednisona, por lo que en el suero fetal pueden observarse concentraciones elevadas de dexametasona. Según algunos datos, incluso dosis farmacológicas de glucocorticoides pueden aumentar el riesgo de insuficiencia placentaria, oligohidramnios, retraso del desarrollo fetal o muerte intrauterina, leucocitosis (neutrófilos) en el feto e insuficiencia suprarrenal. No existen pruebas que confirmen el efecto teratogénico de los glucocorticosteroides.

Se recomienda administrar dosis adicionales de glucocorticoides durante el parto a mujeres que hayan recibido glucocorticoides durante el embarazo. En caso de parto prolongado o si se planea una cesárea, se recomienda la administración intravenosa de 100 mg de hidrocortisona cada 8 horas.

Una pequeña cantidad de glucocorticoides pasa a la leche materna; por ello, no se recomienda la lactancia materna a madres que reciben tratamiento con dexametasona, especialmente si el uso supera las dosis fisiológicas (aproximadamente 1 mg). Esto podría provocar retraso en el crecimiento del niño y disminución de la secreción de corticosteroides endógenos.

Capacidad para afectar la velocidad de reacción al conducir vehículos o manejar maquinaria.

La dexametasona no afecta la capacidad para conducir automóviles ni para manejar otros medios mecánicos.

Vía de administración y dosis.

La dosis debe determinarse individualmente según la enfermedad específica del paciente, el período previsto de tratamiento, la tolerancia a los corticoides y la respuesta del organismo.

Tratamiento.

La dosis inicial recomendada para adultos es de 0,5–9 mg por día. La dosis de mantenimiento suele ser de 0,5–3 mg por día. La dosis diaria puede dividirse en 2–4 tomas.

Las dosis iniciales de dexametasona deben administrarse hasta la aparición de la respuesta clínica, tras lo cual la dosis debe reducirse progresivamente hasta la dosis clínicamente eficaz más baja. Si el tratamiento oral con dosis altas continúa durante un período superior a varios días, la dosis debe reducirse gradualmente durante varios días consecutivos o incluso durante un período más prolongado (generalmente 0,5 mg cada 3 días). La dosis diaria máxima suele ser de 15 mg, y la dosis mínima eficaz es de 0,5–1 mg por día.

Durante el tratamiento prolongado con dosis altas, se recomienda tomar dexametasona con alimentos y, entre comidas, utilizar antiácidos.

Tratamiento de la COVID-19

Adultos y niños mayores de 12 años con un peso corporal de al menos 40 kg: 6 mg de dexametasona por vía oral una vez al día durante un curso de hasta 10 días.

La duración del tratamiento se determina individualmente, según el estado clínico del paciente.

Pacientes de edad avanzada, pacientes con alteraciones de la función renal o hepática: no se requiere ajuste de la dosis.

Dosis pediátricas

La dosis recomendada para administración oral en terapia sustitutiva es de 0,02 mg/kg de peso corporal o 0,67 mg/m² de superficie corporal por día, dividida en 3 tomas.

Para todas las demás indicaciones, el rango de dosis iniciales es de 0,08–0,3 mg/kg por día o de 2,5–10 mg/m² de superficie corporal por día, en 3–4 tomas.

Prueba diagnóstica de hiperfunción de las glándulas suprarrenales

Prueba con dexametasona (prueba de Liddle). Debe realizarse como prueba menor y prueba mayor.

Durante la prueba menor, administrar dexametasona a una dosis de 0,5 mg cada 6 horas durante 48 horas (es decir, a las 8:00, 14:00, 20:00 y 2:00 horas). Determinar la concentración de 17-hidroxicorticosteroides o cortisol libre en la orina de 24 horas antes y después de la administración de dexametasona. Estas dosis de dexametasona suprimen la producción de corticosteroides en casi todos los individuos prácticamente sanos. Seis horas después de la última dosis de dexametasona, la concentración de cortisol en plasma sanguíneo es inferior a 135–138 nmol/l (4,5–5 µg/100 ml). Una disminución en la excreción de 17-hidroxicorticosteroides por debajo de 3 mg por día y de cortisol libre por debajo de 54–55 nmol por día (19–20 µg por día) excluye la hiperfunción de las glándulas suprarrenales. En personas con enfermedad o síndrome de Cushing, durante la prueba menor, la excreción de corticosteroides no cambia.

Durante la prueba mayor, administrar dexametasona a una dosis de 2 mg cada 6 horas durante 48 horas (es decir, 8 mg de dexametasona por día). También se debe recolectar orina para determinar 17-hidroxicorticosteroides o cortisol libre (si es necesario, también se puede determinar cortisol libre en plasma sanguíneo). En la enfermedad de Cushing, se observa una reducción en la excreción de 17-hidroxicorticosteroides o cortisol libre en un 50 % o más, mientras que en los tumores de las glándulas suprarrenales o en el síndrome de ACTH ectópica (o síndrome de corticoliberina ectópica), la excreción de corticosteroides no cambia. En algunos pacientes con síndrome de ACTH ectópica, no se observa reducción en la excreción de corticosteroides incluso tras la administración de dexametasona a una dosis de 32 mg por día.

Dosis equivalentes de corticosteroides:

Dexametasona 0,75 mg

Prednisona 5 mg

Cortisona 25 mg

Metilprednisolona 4 mg

Hidrocortisona 20 mg

Triamcinolona 4 mg

Prednisolona 5 mg

Betametasona 0,75 mg

Tales relaciones de dosificación se aplican únicamente a la administración oral o intravenosa de estos medicamentos. Cuando estos medicamentos o sus derivados se administran por vía intramuscular o intraarticular, sus propiedades relativas pueden cambiar considerablemente.

Niños.

La dexametasona puede administrarse a niños y adolescentes solo cuando exista una necesidad clara. Durante el tratamiento con dexametasona, es necesario un seguimiento cuidadoso del crecimiento y desarrollo de los niños.

Sobredosis.

Se han descrito casos aislados de sobredosis aguda, incluyendo algunos con desenlace letal.

La sobredosis tras varias semanas de administración de dosis excesivas puede provocar la mayoría de los efectos adversos, principalmente el síndrome de Cushing medicamentoso.

La ingestión única de una cantidad excesiva de tabletas no conduce a una intoxicación clínicamente significativa. No existe antídoto específico. El tratamiento de la sobredosis debe ser de soporte y sintomático. La hemodiálisis no es un método eficaz para acelerar la eliminación de dexametasona del organismo.

Efectos adversos.

Efectos adversos durante el tratamiento a corto plazo con dexametasona

Del sistema inmunológico: reacciones de hipersensibilidad.

Del sistema endocrino: supresión transitoria de la función suprarrenal.

Del metabolismo y nutrición: disminución de la tolerancia a los hidratos de carbono, aumento del apetito y del peso corporal, hipertigliceridemia.

Del estado psíquico: trastornos psíquicos.

Del tubo digestivo: úlcera péptica y pancreatitis aguda.

Efectos adversos durante el tratamiento prolongado con dexametasona

Del sistema inmunológico: disminución de la respuesta inmunitaria y mayor susceptibilidad a infecciones.

Del sistema endocrino: supresión permanente de la función suprarrenal; retraso del crecimiento en niños y adolescentes, cierre prematuro de las zonas epifisiarias de crecimiento.

Del metabolismo y nutrición: obesidad.

De los órganos de la visión: catarata, glaucoma, coriorretinopatía.

Del sistema vascular: hipertensión; teleangiectasias.

De la piel y tejidos subcutáneos: adelgazamiento de la piel.

Del sistema músculo-esquelético y tejido conectivo: atrofia muscular, osteoporosis (aumento de la excreción de calcio del organismo), necrosis ósea aséptica; fracturas de huesos largos.

Efectos adversos que también pueden presentarse en órganos y sistemas específicos durante el tratamiento con dexametasona

De la sangre y sistema linfático: complicaciones tromboembólicas, disminución del número de monocitos y/o linfocitos, leucocitosis, eosinofilia (como con otros glucocorticoides); trombocitopenia y púrpura no trombocitopénica.

Del sistema inmunológico: erupciones cutáneas, broncoespasmo, reacciones anafilácticas; desarrollo de infecciones oportunistas.

Del corazón: extrasístoles ventriculares multifocales, bradicardia transitoria, insuficiencia cardíaca, parada cardíaca; perforación del miocardio como consecuencia de un infarto de miocardio previo.

Del sistema vascular: encefalopatía hipertensiva.

Del sistema respiratorio, tórax y mediastino: reactivación de tuberculosis inactiva.

Del sistema nervioso: edema del nervio óptico y aumento de la presión intracraneal (hipertensión intracraneal benigna) tras la interrupción del tratamiento; mareo, vértigo; convulsiones; cefalea.

*Del estado psíqu游戏副本