Sosefluss
ItaliaSOSEFLUSS 12.500 U.I./0,5 ml solución inyectable s.c.
Heparina cálcica
COMPOSICIÓN
SOSEFLUSS 12.500 U.I./0,5 ml
Cada jeringa precargada contiene:
Principio activo: Heparina cálcica (purificada con EDTA) 12.500 U.I.
Excipiente: Agua para preparaciones inyectables
FORMA FARMACÉUTICA Y CONTENIDO
Solución inyectable para uso subcutáneo.
Estuche de 10 jeringas precargadas de 0,5 ml equivalente a 12.500 U.I./jeringa precargada
CATEGORÍA FARMACOTERAPÉUTICA
Antitrombótico
TITULAR DE LA AUTORIZACIÓN DE COMERCIALIZACIÓN
So.Se.PHARM S.r.l. – Via dei Castelli Romani, 22 – 00040 Pomezia (RM)
PRODUCTOR Y CONTROLADOR FINAL
Special Product’s Line S.p.A. - Via Campobello, 15 – 00040 Pomezia (RM)
INDICACIONES TERAPÉUTICAS
Profilaxis y tratamiento de la enfermedad tromboembólica venosa y arterial.
CONTRAINDICACIONES
Hipersensibilidad a la heparina u otras sustancias estrechamente relacionadas desde el punto de vista químico.
Enfermedades hemorrágicas (excepto en la fase inicial de las coagulopatías por consumo).
Período de actividad terapéutica de las antivitaminas K.
Hipertensión grave.
Lesiones hemorrágicas: úlcera péptica, retinopatías, síndromes hemorroidales, traumatismos recientes, especialmente a nivel del Sistema Nervioso Central, amenaza de aborto.
La heparina sódica o cálcica no debe utilizarse en pacientes:
- con hipersensibilidad confirmada al medicamento o a alguno de los excipientes;
- con trombocitopenia grave;
- en quienes no puedan realizarse a intervalos adecuados las pruebas de coagulación como el tiempo de coagulación de la sangre entera y el tiempo de tromboplastina parcial activado (APTT). Esta contraindicación se refiere a la heparina sódica o cálcica en dosis anticoagulantes; generalmente no es necesario monitorizar los parámetros de la coagulación en pacientes que reciben heparinas en dosis profilácticas bajas (inferiores o iguales a 0,2 ml tres veces al día para la heparina cálcica o 15.000 unidades diarias para la heparina sódica);
- con un estado hemorrágico no controlado: cuando esté asociado a coagulación intravascular diseminada (CID), el uso de heparina deberá evaluarse en el contexto clínico específico;
- la anestesia loco-regional para procedimientos de cirugía electiva está contraindicada en pacientes que reciben heparina en dosis anticoagulantes;
- accidentes cerebrovasculares hemorrágicos;
- en presencia de lesiones orgánicas con alto riesgo de sangrado, el uso de heparina deberá evaluarse en el
contexto clínico específico considerando la relación riesgo-beneficio en cada caso.
PRECAUCIONES DE USO
Debido a la propia naturaleza del medicamento, el riesgo de hemorragia debe considerarse siempre en pacientes en tratamiento con heparina, teniendo en cuenta que la complicación se debe principalmente a sobredosificación o a la eventual presencia de factores predisponentes (ver contraindicaciones). Debe vigilarse especialmente el tratamiento de personas ancianas, sujetos con alergias, insuficiencia hepática o renal, y pacientes con catéter permanente.
En pacientes con antecedentes de reacciones alérgicas, se recomienda evaluar la reactividad del sujeto inyectando una dosis de prueba de 1.000 U.I. de heparina.
Esta recomendación también se aplica a pacientes con infarto agudo de miocardio en tratamiento concomitante con SOSEFLUSS y ácido acetilsalicílico.
SOSEFLUSS debe usarse con precaución durante el embarazo, especialmente en el último trimestre y en el período inmediatamente posterior al parto (no existen efectos sobre el niño, ya que el producto no atraviesa la barrera placentaria ni se excreta en la leche materna). Su uso está contraindicado en amenaza de aborto.
Antes de utilizar SOSEFLUSS junto con otros medicamentos disueltos en el mismo líquido para infusión, debe verificarse su compatibilidad (ver advertencias).
En caso de tratamiento con heparina en dosis anticoagulantes, debe evitarse la administración intramuscular de medicamentos.
En pacientes sometidos a anestesia espinal o epidural, analgesia epidural o punción lumbar, la profilaxis con bajas dosis de heparina no fraccionada puede asociarse muy raramente con hematomas espinales o epidurales que pueden provocar parálisis de duración prolongada o permanente. El riesgo aumenta con el uso de catéteres peridurales permanentes para infusión continua, la administración concomitante de medicamentos que afectan la hemostasia como antiinflamatorios no esteroideos (AINE), inhibidores de la agregación plaquetaria o anticoagulantes, traumatismos o punciones espinales repetidas, la presencia de un trastorno subyacente de la hemostasia y la edad avanzada. La presencia de uno o más de estos factores de riesgo deberá evaluarse cuidadosamente antes de proceder con este tipo de anestesia/analgesia durante la profilaxis con heparinas no fraccionadas.
Normalmente, la inserción del catéter espinal debe realizarse al menos 8-12 horas después de la última administración de heparina no fraccionada (habitualmente cálcica) en dosis profilácticas bajas. Las dosis posteriores no deberían administrarse antes de que hayan transcurrido al menos 2-4 horas desde la inserción o retirada del catéter, o deberían retrasarse aún más o no administrarse si durante el posicionamiento inicial de la aguja espinal o epidural se observa aspiración de sangre.
La retirada de un catéter epidural permanente debe realizarse a la máxima distancia posible (aproximadamente 8-12 horas) desde la última dosis profiláctica de heparina administrada durante la anestesia.
Si se decide administrar heparina no fraccionada antes o después de una anestesia peridural o espinal, debe prestarse extrema atención y realizar un monitoreo frecuente para detectar signos y síntomas de alteraciones neurológicas como: dolor lumbar, déficit sensorial y motor (entumecimiento y debilidad de las extremidades inferiores), alteraciones de la función vesical o intestinal. El personal de enfermería debe estar instruido para identificar estos signos y síntomas. Los pacientes deben ser instruidos para informar inmediatamente al personal médico o de enfermería si aparece alguno de estos síntomas.
Si se sospecha de signos o síntomas de hematoma epidural o espinal, debe realizarse un diagnóstico inmediato e iniciarse un tratamiento que incluya la descompresión de la médula espinal.
INTERACCIONES
Se ha descrito una resistencia al efecto de la heparina durante la infusión, en unidades coronarias, de nitroglicerina (disminución del efecto en las pruebas de coagulación de aproximadamente el 50%). El uso combinado de heparina y medicamentos que actúan sobre la agregación plaquetaria (especialmente ácido acetilsalicílico y ticlopidina) y sobre la coagulabilidad de la sangre debe realizarse con mucha precaución, ya que potencian mutuamente la acción antiagregante y anticoagulante.
Anticoagulantes orales
La heparina sódica o cálcica en dosis anticoagulante puede prolongar ligeramente el tiempo de protrombina (incremento de aproximadamente 0,5 en el INR).
Este aspecto debe considerarse en la evaluación de dicho parámetro, especialmente cuando se realiza la transición de la terapia con heparina a la terapia anticoagulante oral. Se recomienda una gran atención clínico-laboratorial (evaluación frecuente de PT y PTT) en caso de uso combinado de heparina no fraccionada en dosis anticoagulantes con estos medicamentos.
Antiagregantes plaquetarios
Medicamentos como el ácido acetilsalicílico, el dextrano, el fenilbutazona, el ibuprofeno, la indometacina, el dipiridamol, la hidroxicloroquina u otros medicamentos que interfieren con la agregación plaquetaria (que constituye la principal defensa hemostática del paciente tratado con heparina) pueden inducir sangrado y deben utilizarse con mucha precaución en pacientes tratados con heparina sódica o cálcica, especialmente si se administran en dosis anticoagulantes.
Otras interacciones
La digital, las tetraciclinas, la nicotina, los glucocorticoides, las penicilinas, las fenotiazinas y los antihistamínicos pueden reducir parcialmente la acción anticoagulante de la heparina.
ADVERTENCIAS ESPECIALES
Mezclas de heparina cálcica con soluciones de otros medicamentos pueden dar lugar a precipitados y pérdida de actividad.
La heparina no debe administrarse en los mismos frascos de infusión que contengan antibióticos como penicilina, tetraciclina, eritromicina; ni sustancias psicotrópicas como clordiazepóxido o clorpromacina; ni emulsiones grasas.
Hemorragias
Pueden ocurrir en cualquier parte del organismo en pacientes que reciben heparina sódica o cálcica. Una caída inexplicable del hematocrito, una disminución de la presión arterial, o cualquier otro signo o síntoma no atribuible a otras causas debe hacer sospechar un evento hemorrágico. La heparina sódica o cálcica debe usarse con extrema precaución en patologías con riesgo de hemorragia.
Algunas de estas condiciones son:
- cardiovasculares: endocarditis bacteriana subaguda, hipertensión grave no controlada con terapia antihipertensiva;
- hematológicas: condiciones asociadas con mayor tendencia a hemorragias como síndromes hemofílicos o deficiencia de factores de coagulación, trombocitopenia, trombocitopatías y algunas porfirias vasculares hemorrágicas (tipo enfermedad de Rendu-Osler);
- gastrointestinales: úlcera péptica, esofagitis o gastritis erosivas, enfermedad inflamatoria intestinal en fase activa, otras patologías gastrointestinales con riesgo hemorrágico, drenaje continuo del estómago o del intestino delgado;
- quirúrgicas: durante e inmediatamente después de: a) raquicentesis o anestesia espinal b) intervenciones quirúrgicas mayores a nivel del cerebro, columna vertebral u ojo;
- otras: enfermedades hepáticas con alteraciones de los parámetros de coagulación y/o várices esofágicas o gastropatía por hipertensión portal con alto riesgo hemorrágico, amenaza de aborto.
Pruebas de coagulación
Cuando se administra heparina sódica o cálcica en dosis anticoagulantes, la dosis debe ajustarse mediante pruebas frecuentes de coagulación.
Si las pruebas de coagulación están por encima del intervalo terapéutico o si ocurren hemorragias, la dosis debe reducirse o, en su caso, suspenderse la heparina (ver posología).
Debido a la acción transitoria de la heparina sódica, las pruebas de coagulación volverán a valores normales en pocas horas; en el caso de la heparina cálcica pueden requerirse tiempos más largos.
Trombocitopenia por heparina
La trombocitopenia es una complicación bien conocida del tratamiento con heparina sódica o cálcica y puede aparecer entre 4 y 10 días después del inicio del tratamiento, aunque también antes si hubo trombocitopenia previa por heparina. En el 10 al 20% de los pacientes puede aparecer una trombocitopenia leve (recuento de plaquetas mayor de 100.000/mm³), que puede permanecer estable o regresar, incluso si se continúa la administración de heparina.
En algunos casos (entre 0,3 y 3% de los casos) puede desarrollarse una forma más grave (trombocitopenia por heparina de tipo II), inmunomediada, caracterizada por la formación de anticuerpos contra el complejo heparina-factores plaquetarios 4. En estos pacientes pueden desarrollarse nuevos trombos asociados con trombocitopenia, derivados de la agregación irreversible de plaquetas inducida por la heparina, la llamada "síndrome del trombo blanco". Este proceso puede provocar graves complicaciones tromboembólicas como necrosis cutánea, gangrena de las extremidades que puede requerir amputación, infarto de miocardio, embolia pulmonar, ictus e incluso muerte. Por tanto, la administración de heparina sódica o cálcica debe interrumpirse no solo ante la aparición de trombocitopenia, sino también si el paciente desarrolla una nueva trombosis o empeoramiento de una trombosis previa. La continuación del tratamiento anticoagulante, ya sea por la trombosis que motivó el tratamiento o por una nueva aparición o empeoramiento, debe realizarse tras la suspensión de la heparina con un anticoagulante alternativo. Es riesgoso el uso de heparinas de bajo peso molecular en estos casos por la posibilidad de reactividad cruzada, así como la introducción inmediata de la terapia anticoagulante oral (se han descrito casos de empeoramiento de la trombosis).
Por tanto, cualquier trombocitopenia debe monitorizarse cuidadosamente. Si el recuento de plaquetas desciende por debajo de 100.000/mm³, o si se produce trombosis recurrente, debe suspenderse la heparina sódica o cálcica.
El recuento de plaquetas debe evaluarse antes del tratamiento y posteriormente dos veces por semana durante el primer mes en caso de administración prolongada.
Disminución de la sensibilidad a la heparina:
una disminución de la sensibilidad a la heparina sódica o cálcica puede ocurrir en casos de fiebre, trombosis, tromboflebitis, infecciones con tendencia trombótica, estados inflamatorios, a veces durante infarto de miocardio, cáncer, deficiencia de antitrombina III y en pacientes posquirúrgicos.
DOSIS, VÍA Y TIEMPO DE ADMINISTRACIÓN
Posología
Según prescripción médica.
Instrucciones para el uso de la jeringa precargada.
Retirar la funda protectora de la aguja.
Proceder con la inyección.
Técnica de inyección.
La inyección, utilizando la jeringa de 1 ml graduada, debe realizarse en el tejido celular subcutáneo, preferiblemente en los glúteos o en la región de la cresta ilíaca, tanto a la derecha como a la izquierda. La aguja debe introducirse completamente, perpendicularmente y no tangencialmente, en el espesor de un pliegue cutáneo realizado entre el pulgar y el índice del operador. El pliegue debe mantenerse durante toda la duración de la inyección. Al finalizar la inyección, no frotar, sino aplicar una ligera presión en el sitio.
Suspender la inyección si la introducción de la aguja provoca un dolor intenso, lo que indica lesión de un vaso.
En tal caso, retirar la aguja y realizar la inyección en el lado opuesto.
Cuando se administra heparina sódica o cálcica en dosis anticoagulante, la dosis debe determinarse mediante pruebas frecuentes de coagulación. Si las pruebas de coagulación están por encima del intervalo terapéutico o si ocurren hemorragias, la dosis debe reducirse o, en su caso, suspenderse la heparina (ver advertencias especiales y precauciones de uso).
Acción antagonista de la protamina
La protamina sirve para la neutralización rápida de la actividad de la heparina en caso de sangrado significativo.
La cantidad requerida depende del nivel sanguíneo de heparina administrada y del tiempo transcurrido desde la inyección.
La administración de protamina debe realizarse mediante infusión endovenosa lenta; 50 mg de protamina neutralizan 5.000 UI de heparina. La dosis de protamina que debe administrarse para neutralizar una carga de heparina disminuye proporcionalmente con el tiempo transcurrido desde la administración de la carga (inmediatamente después de la carga, el 100% de la dosis, después de 1 hora el 50%, después de 2 horas el 25%).
La dosis de protamina a administrar en caso de infusión continua de heparina es la necesaria para neutralizar las UI de heparina infundidas en las últimas 4 horas.
SOBREDOSIFICACIÓN
En caso de sobredosificación puede producirse un episodio hemorrágico. Si esto ocurre dentro de las 6 horas posteriores a la última inyección de SOSEFLUSS, debe inyectarse por vía endovenosa 3 ml de sulfato de protamina al 1% (equivalente a 30 mg). Dado que solo neutraliza la heparina circulante y no la depositada en el sitio de inyección, será conveniente repetir la inyección endovenosa de 2 ml entre la 8ª y la 12ª hora.
Si el episodio hemorrágico ocurre después de la 6ª hora desde la inyección de SOSEFLUSS, es suficiente inyectar por vía endovenosa 2 ml de sulfato de protamina al 1% (equivalente a 20 mg).
Ver sección “Acción antagonista de la protamina”
EFECTOS ADVERSOS
Hemorragia
La hemorragia es la principal complicación que puede ocurrir durante el tratamiento con heparina sódica o cálcica, especialmente en dosis anticoagulantes. Tiempos de coagulación por encima del intervalo terapéutico o pequeñas hemorragias durante la terapia generalmente pueden resolverse reduciendo la dosis o, en su caso, suspendiendo temporalmente el medicamento. Sangrado: el sangrado gastroenteral o urinario durante la terapia anticoagulante puede indicar la presencia de una lesión oculta subyacente. El sangrado puede ocurrir en cualquier parte del organismo, pero ciertas complicaciones hemorrágicas específicas podrían ser difíciles de detectar:
a) hemorragia suprarrenal, con insuficiencia suprarrenal aguda consecuente, ha sido descrita durante la terapia anticoagulante. Por tanto, el tratamiento debe interrumpirse si el paciente desarrolla signos y síntomas de insuficiencia suprarrenal aguda;
b) hemorragia ovárica (cuerpo lúteo) se ha desarrollado en mujeres en edad fértil en tratamiento anticoagulante a largo o corto plazo;
c) hemorragias retroperitoneales.
En cualquier caso de hemorragia, el tratamiento con heparina debe interrumpirse y, en caso de hemorragia mayor, la heparina aún en circulación debe neutralizarse mediante administración de protamina (ver sobredosificación).
Reacciones locales
Irritación local, eritema, ligero dolor, hematoma o ulceración pueden seguir a una administración subcutánea de heparina. Estas complicaciones son mucho más frecuentes tras la administración intramuscular, por lo que esta última vía debe evitarse absolutamente, incluso ocasionalmente.
Hipersensibilidad
Como manifestaciones más comunes se han descrito reacciones generalizadas de hipersensibilidad con escalofríos, fiebre, urticaria y, más raramente, asma leve, lagrimeo, náuseas y vómitos, shock.
Trombocitopenia
Se han notificado casos de trombocitopenia en pacientes que reciben heparina sódica o cálcica (ver advertencias especiales). Aunque sea leve y clínicamente no significativa, a veces se acompaña de graves complicaciones trombóticas y/o embólicas.
Después de un tratamiento prolongado con dosis altas se han producido casos de osteoporosis.
Raramente también se han notificado: necrosis cutánea, supresión de la síntesis de aldosterona, alopecia transitoria retardada, priapismo, hiperlipidemia de rebote tras la suspensión del tratamiento.
También se han notificado casos raros de aumento de las transaminasas.
El cumplimiento de las instrucciones contenidas en el prospecto reduce el riesgo de efectos adversos.
Es importante comunicar al médico o al farmacéutico la aparición de cualquier efecto adverso, incluso si no está descrito en el prospecto.
MANTENER EL MEDICAMENTO FUERA DEL ALCANCE DE LOS NIÑOS.
CADUCIDAD Y CONSERVACIÓN:
Caducidad: ver fecha de caducidad indicada en el envase.
El período de validez se entiende para el producto en envase intacto y correctamente conservado.
ADVERTENCIA: no utilizar el producto después de la fecha de caducidad indicada en el envase.
Revisión del Prospecto por parte del Ministerio de Salud
Junio 2007